Cerca de 20 jubiladas se reúnen para aprender a tejer y donar sus producciones hechas con lana a instituciones locales y de Marcos Juárez.
Por Cristian Walter Celis.
“El taller se inició cuando el Centro de Jubilados adquirió su casa actual. En ese momento, la Comisión decidió abrir talleres para brindarles a los jubilados un lugar de esparcimiento. Así empezaron los de tejido, de gimnasia, de yoga, de nutrición. Con los años, también se fueron sumando otros que el PAMI fue ofreciendo a su comunidad”, contó Rossana Pagani, coordinadora del taller de tejido.
Poco a poco, esas manos que cada semana se reunían para aprender a tejer se pusieron de acuerdo para darles también una mano a personas que necesitaban de un abrigo, y así empezaron a confeccionar y donar mantas, gorritos y cuellos de lana para niños.
En los últimos años, el grupo también comenzó a hacer ropita de lana para bebés que se atienden en el Servicio de Neonatología del Hospital Abel Ayerza de Marcos Juárez, donde acuden familias leonenses.
Tras 20 años de su creación, en la actualidad, el taller no sólo resulta de ayuda para otras personas sino que también constituye una oportunidad para que las jubiladas se encuentren con otras mujeres que están transitando la adultez.
“Entre todas se armó una buena amistad. Algunas mujeres hace muchos años que vienen, en ciertos casos lo hacen para aprender y en otros lo aprovechan como terapia, porque es la forma de interactuar. Hay mucha gente que está sola, por lo que el taller resulta un lugar de encuentro, para tomar mate, comer una torta o festejar un cumpleaños, y eso va ayudando a que cada una pueda crecer”, comentó Rossana.

En estos 20 años, ¿cómo se fue transformando el taller?
RP: En ese tiempo pasó muchísima gente. Entre ellas, Yolanda Bianchi de Garetto, quien hace 20 años que asiste a las clases. En los inicios del taller, ella era integrante de la comisión. Hoy tiene 90 años y es una alumna puntual. Otro caso es el de Laura Scuriati, de 78, quien también colabora desde hace 2 décadas.
¿Cuántas son y cuándo se reúnen?
RP: En este momento son unas 20 alumnas que van todos los lunes, de 14 a 16 ó 16 y 30.

¿Cómo se organizan con la lana? ¿Reciben colaboraciones?
RP: Hay mucha gente que colabora. Por ejemplo, a la Escuela Granja le donan lana, ellos nos dan ese material porque no tienen quien se lo trabaje, y con eso hacemos las mantitas y las entregamos a quienes las necesitan.
Además, en estos momentos hemos entregado lanas a 2 personas -Mirta Portaluppi y a su hermana Inés- para que nos tejan los cuadraditos que luego unimos convirtiéndolos en mantas. La idea es que el año que viene podamos armarlas y después veremos a qué institución las donaremos.

El poder de la lana
Tal como describió Rossana, uno de los productos de este taller son las mantas solidarias que las jubiladas confeccionan para entregarlas a instituciones como Cáritas que, luego, se ocupan de distribuirlas entre quienes las necesitan.
Sin embargo, este año no lograron llevar adelante ese tipo de producciones. “En 2026 no hemos hecho mantas por el problema del costo y, además, varias de las mujeres que tejían los cuadritos fallecieron. Por otro lado, la persona que nos ayudaba con el armado de las mantas se fue a vivir a Córdoba, así que hubo varios factores que nos afectaron”, describió la coordinadora.

¿Cuánto tiempo les lleva confeccionar una manta?
RP: Las de 1 plaza llevan 48 cuadros de 20 por 20. Entonces, si tejen entre 3 personas, en 1 semana se arma. Pero a veces hay gente a la que le gusta que la manta tenga todos los cuadritos tejidos por una misma persona -que es lo ideal, así todos coinciden- y en ese caso puede llevar 1 mes de trabajo.
O sea, yo he hecho mantas en 1 semana, pero todo depende de la cantidad de cuadros y de las colaboradoras que tengamos para hacer los cuadritos. Este trabajo lleva su tiempo y no es tanto lo que implica tejer sino el armado. Ir ensamblando cuadrito por cuadrito demanda muchas horas al día.
¿Y cuánto requiere de lana?
RP: Cada una va tejiendo con lo que tiene en su casa, porque hoy en día los costos de la lana son bastante altos, y a una mujer jubilada le resulta medio imposible poder armar una manta que lleva más o menos entre 2 y 3 kilos de lana.



Gorritos y ropa para bebés
Las integrantes del taller también vienen confeccionando tejidos destinados a niños y bebés. En el primer caso, entregaron cuellitos y gorritos de lana a alumnos de la Escuela Comandante Luis Piedrabuena, del Barrio Sur. A esos accesorios les sumaron algunas mantas que les habían quedado de reserva del año pasado.
Asimismo, tejieron ropita de bebé que le entregaron al Hospital Abel Ayerza, de Marcos Juárez. “Como en Leones no hay “Neo”, todos los años hacemos una caja de ropa para bebé y la entregamos ahí o a Cáritas, según la necesidad de cada una de las instituciones con las que colaboramos. Generalmente, nos enfocamos en quienes necesitan más trabajo”, aseguró Rossana.

¿Qué actividades se vienen para el cierre del año?
RP: En noviembre es el cierre de todos los talleres del Centro de Jubilados. Ese día se hace una fiesta en la calle y cada grupo presenta lo que hizo durante todo el año. En nuestro caso, cerramos siempre con un desfile de moda.
¿El taller tiene previsto algún proyecto solidario nuevo para 2027?
RP: Para el año que viene no tenemos ningún proyecto solidario previsto porque a eso lo vamos viendo a medida que va transcurriendo el tiempo, según a quien le haga falta.
En este momento, tenemos lanas para hacer gorros, así que durante noviembre y los meses de verano, por más que no esté funcionando el taller, hay muchas jubiladas que van a tejer y armar los cuadritos para que después confeccionemos mantas o pies de cama.

Integrantes del taller de tejido
-Coordinadora: Rossana Pagani
-Norma Andreani
-Graciela Abatedaga
-Nilda Giovacchini
-Cristina Visani
-Karina Emiliani
-Mercedes Espíndola
-Miriam Rivero
-Claudia Brusasca
-Miriam Tevez
-Estela Milanesio
-María Guzmán
-Laura Scuriati
-Elsa Cornaglia
-Mabel Francisconi
-Yolanda Bianchi
Fotografías: María Alejandra Gallo (Nuevo Día).




