Cada 24 de marzo, el país conmemora el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia para recordar a las víctimas de la última dictadura cívico-militar y poner en valor las luchas de los organismos de derechos humanos (DD.HH.).
Bajo el lema “Nunca más”, esta conmemoración resulta una oportunidad para conocer lo sucedido durante el terrorismo de Estado y reflexionar sobre la importancia del sistema democrático, la memoria colectiva y el respeto por los derechos humanos.
La fecha también despierta la reacción de algunos sectores de la sociedad que tienen una mirada diferente de lo sucedido y reclaman por una “memoria completa”, exigiendo que se reconozcan y difundan datos sobre las víctimas de las organizaciones guerrilleras que actuaron en el país en las décadas de 1960 y 1970.
Más allá de las controversias, cada 24 de marzo, en el país se realizan actividades culturales y actos que reúnen a la población en lugares creados para recordar a los detenidos-desaparecidos.
En Leones, el acto oficial se organiza en la Plazoleta de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Este espacio fue inaugurado por el municipio el 24 de marzo de 2013 en el predio del Ferrocarril (General Paz y Boulevard Colón), como homenaje a Osvaldo Ravasi y Silvio Olmedo.
Los detenidos-desaparecidos leonenses también son recordados en el Centro Cultural Municipal y en el Espacio Biblioteca de Libros Prohibidos, un sector dentro de la Biblioteca Municipal José Manuel Estrada que lleva sus nombres. Asimismo, en el marco de los 45 años del golpe de Estado, integrantes del exmuseo MuHLI plantaron 2 Árboles de la Memoria en la plazoleta del CENMA.
Desde 2017, un trabajo de extensión de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) realizado con la participación de estudiantes y docentes de la ESCBA e IPETyM Nº 256, junto a familiares y amigos de Olmedo y Ravasi, permite conocer sus historias de vida. El dossier pedagógico digital (Des)memoriados se puede descargar desde este link.
Osvaldo Ravasi
El 29 de abril de 1946 nació en Leones, dentro de una familia con firme tradición católica. Realizó sus estudios primarios en la Escuela Nacional Nº 304 y los completó en 1959 en la escuela Joaquín V. González. Desde pequeño, aprendió sobre electrónica y mecánica trabajando en el taller de su padre.
A los 16 años se radicó en Córdoba, donde retomó los estudios secundarios que había iniciado en la ENET Nº 1 de Leones (hoy IPETyM Nº 256) en el bachillerato nocturno del Instituto José María Paz. Durante esos años, combinó su formación escolar con el trabajo en un taller electromecánico, que tenía junto a sus hermanos.
En Córdoba, generó amistades con jóvenes de la Parroquia del Pilar. Allí conoció a Mirtha Pizzolato, con quien se casó en 1969 y tuvo 2 hijos: Juan Pablo (1970) y María Cecilia (1971). Desde 1971, la familia vivió en el barrio Colinas de Vélez Sársfield.

Según los testimonios narrados en (Des)memoriados, Osvaldo Ravasi fue un “trabajador incansable, emprendedor y profundamente solidario”. A nivel profesional, se desempeñó en diversas empresas constructoras y de maquinaria, llegando a ser elegido director obrero por sus compañeros en la firma Brixia.
En el ámbito ideológico, se identificaba con el peronismo de izquierda y mantenía una visión cristiana tercermundista, basada en el compromiso activo con el prójimo y la justicia social. Este radioaficionado era un joven muy sociable, al que sus amigos llamaban “Tuqui” o el “Flaco”.
Osvaldo Ravasi fue secuestrado en su domicilio de Córdoba por el Comando Libertadores de América, una organización paramilitar y policial que comenzó a actuar desde la segunda mitad de 1975, entre la noche del 6 y la madrugada del 7 de enero de 1976. En el momento de su secuestro, trabajaba para la empresa Pasquini y Depetris, en la instalación de radiotransmisores.
Su lugar de detención-desaparición fue el excentro clandestino Campo de la Ribera, donde según testimonios judiciales lo asesinaron tiempo después de su captura, antes del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 y el inicio de la dictadura cívico-militar.
En el megajuicio La Perla-Campo de la Ribera (2016), Héctor Vergez fue condenado a prisión perpetua como principal imputado de la desaparición forzada de Osvaldo Ravasi.
Silvio Olmedo
Nació el 6 de noviembre de 1952 en Leones. Cursó sus estudios en la escuela Joaquín V. González y en el Instituto General Paz (actual ESCBA), donde se graduó en 1970 como bachiller con Orientación Pedagógica.
Durante esa etapa demostró gran interés por la investigación y la lectura, según el testimonio de excompañeros y amigos que son mencionados en el dossier. Fue un alumno “brillante, solidario y de bajo perfil”. Con gran capacidad intelectual, es recordado como una persona comprometida con el bienestar de los demás, que promovía el pensamiento crítico.
En 1971, se trasladó a la capital provincial para estudiar Medicina en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), carrera que abandonó en 1972 para dedicarse a la militancia política. Inicialmente, se integró a la agrupación de izquierda El Obrero, que más tarde se fusionó con otras para formar la Organización Comunista Poder Obrero (OCPO).
Como militante revolucionario, se destacó por su sólida formación teórica marxista y la convicción de luchar contra las injusticias sociales a través de una alternativa política socialista. Dentro de su organización, fue conocido con el nombre “Claudio”. En abril de 1976, su vivienda en Córdoba fue incendiada por grupos parapoliciales, por lo que decidió trasladarse a la provincia de Buenos Aires.
Según la reconstrucción biográfica, su detención y desaparición forzada tuvo lugar en octubre de 1976 en Capital Federal, a sus 23 años. La versión oficial enmarcó el hecho como producto de un enfrentamiento armado, una excusa habitual en esos años. Su familia denunció legalmente su desaparición meses después.
En 1995, sus excompañeros de la promoción 1970 plantaron un Árbol de la Vida para recordarlo en el predio actual de la ESCBA. En 2017, los estudiantes de esa escuela que participaron del proyecto de extensión elaboraron un video con su historia de vida, que se puede ver aquí
A partir del trabajo realizado entre las comunidades educativas, familiares, amigos y la UNC, su fotografía forma parte de la Sala de Objetos y de Vidas para ser Contadas del Archivo Provincial de la Memoria, que funciona en las instalaciones del excentro clandestino de detención, tortura y exterminio conocido como D2, en Córdoba. En ese espacio, también se encuentra la imagen de Osvaldo Ravasi.

Por Cristian Walter Celis y María Alejandra Gallo.




