17 abril, 2026

Gregorio Mandrini: “La mecánica de competición es un estilo de vida”

A meses de lanzar Alpha 54 Racing en Europa, la empresa de competición creada junto a Nicolás Bianco, Gregorio Mandrini repasó con Nuevo Día sus orígenes como mecánico en Leones, la influencia de su papá Gustavo en su carrera, los desafíos que debió enfrentar en las competencias y las novedades del nuevo equipo con impronta argentina y sede en Faenza, al norte de Italia.

Luego de su paso por importantes escuderías, a fines del año pasado, el leonense decidió gestionar un proyecto propio junto a su colega marcojuarense. Al ser consultado si con Alpha 54 Racing tienen pensado hacer colaboraciones con pilotos y firmas nacionales, Mandrini prefirió no dar muchos datos, pero dejó pistas.

“Es algo de lo que no te puedo hablar mucho porque en 1 ó 2 semanas va a salir un anuncio muy importante y muy lindo, que complementará el lado argentino del equipo. No te puedo decir mucho, pero sí, obvio que tiene conexiones con el país. La idea principal de nuestro equipo es hacer este puente entre Argentina y Europa”, adelantó.

Gregorio junto al Visa Cash App RB (VCARB), de Racing Bulls.

Legado vigente

Gregorio Mandrini cursó la escuela secundaria en la orientación Mecánica de la IPETyM Nº 256. Desde chico, fue familiarizándose con el “mundo tuerca” en su ciudad natal hasta convertirse en un referente mundial dentro de la comunidad de mecánicos de competición.

“Todo comenzó en el taller de mi papá con su equipo de karting y, más adelante, con el equipo de las fórmulas. Yo empecé a criarme ahí. A los 5 años me regaló un karting para correr y, lógicamente, de chiquitito ya arrancó toda esta pasión. Yo volvía de la escuela e iba a pasar horas dentro de ese taller y a aprender un poco al lado de él todo lo que iba haciendo. El taller era cosa de todos los días, lo normal para mí”, recordó.

En todo ese proceso, la figura de Gustavo Mandrini influyó no solo para ir aprendiendo sobre mecánica de competición sino también para guiar sus modos de llevar adelante las tareas. Según Gregorio, el estilo de su padre, fallecido en 2012, aún lo sigue acompañando en su carrera.

“Me crié dentro del equipo de mi papá, así que fui absorbiendo su forma de trabajar. Casi siempre viajaba con ellos a todas las carreras y daba una mano en lo que hacía falta”, narró el hijo del exitoso piloto de la Fórmula Renault Argentina en los ´80 y ´90 y preparador de autos de competición. 

«A los 5 años, mi papá me regaló un karting para correr», contó Gregorio Mandrini.

De todo ese aprendizaje, ¿hay algún consejo o aspecto técnico de tu padre que te marcó? ¿Algo que aún te sigue guiando?

GM: Bueno, la prolijidad con la que mi papá trabajaba. Él tenía muchísimos conocimientos –creo que yo aún no llego ni a la mitad de ellos- pero ahora, más de grande, me veo muy reflejado en sus métodos y sobre todo en su prolijidad, en su orden, en la limpieza de cualquier cosa.

Llegó un momento en que decidiste dejar Argentina para hacer tu propio camino y te radicaste en Europa. ¿Cómo fue ese proceso?

GM: Yo me fui a Europa en febrero de 2020. Semanas antes, en Buenos Aires, se había hecho un encuentro de la Fórmula Nacional de Argentina y yo había ido en nombre de mi papá para recibir un reconocimiento. Allí lo conocí a Luciano Crespi.

Mi papá había corrido para el equipo oficial Crespi, pero yo a ellos no los conocía. Sin embargo, nos presentamos, charlamos un poco y ahí Luciano me comentó la posibilidad de ir como mecánico a Europa, a Suiza más precisamente, para trabajar en un equipo de Fórmula 4. A la semana y media de esa reunión en Buenos Aires, yo ya estaba viajando.

Fue un cambio de vida muy brusco, muy difícil, porque en una semana dejé todo lo que tenía en Argentina para empezar esta trayectoria, este camino en Europa. Por suerte, salió todo muy bien.

Gustavo y Gregorio Mandrini.

Desde entonces, el mecánico de F1 trabajó para escuderías muy importantes. Luego de su paso por Jenzer Motorsport, se sumó a AlphaTauri (RB, desde 2024) a partir de la sugerencia de Nicolás Bianco, su actual socio, quien ya se desempeñaba en ese equipo de F1. Hasta diciembre de 2025, ambos formaron parte del staff de Racing Bulls, donde Gregorio se ocupó de los neumáticos de los Visa Cash App RB (VCARB) 01 y 02 y de levantar el auto en los pit-stops (paradas en boxes), asistiendo a pilotos como Yuki Tsunoda, Isack Hadjar, Daniel Ricciardo y Liam Lawson.  

Gregorio Mandrini: «Trabajar en Fórmula 1 fue una experiencia hermosa, que exigió dejar un poco de lado toda la parte personal y familiar».

¿Cuál fue el principal desafío al trabajar para escuderías tan destacadas?

GM: Primero y principal el cambio de vida. Esto de estar viajando continuamente por el mundo es muy lindo, pero requiere dejar un poco de lado toda la parte personal y familiar, lo que cuesta mucho. Es un estilo de vida más que un trabajo, y que uno acepta desde el momento que dice “Ok, voy a trabajar de esto”. Fue una experiencia hermosa, que exigió acostumbrarse y adaptarse a todos esos procesos que existen sólo en la Fórmula 1 (F1), a ese nivel. En ese sentido, fue excelente, algo único en la vida.

Leonenses en Las Vegas. Junto a Fran Reale, durante una cobertura del periodista de Cadena 3.

Entre la F1 y los sueños propios

En el automovilismo, el paddock es un lugar de encuentro entre quienes se dedican a esta actividad, la zona técnica de los circuitos donde se ubican los equipos, los garajes y vehículos, por lo que este espacio de preparación y de hospitalidad también tiene cierto carácter de exclusividad. 

“El paddock de la Fórmula 1 es un mundo muy chico. Somos 3.000 personas que viajamos por el mundo, siempre los mismos”, señaló Mandrini. Esa particularidad resultó clave para que Gregorio se conociera con el piloto argentino Franco Colapinto. “A Franco lo conozco de ahí. No puedo decir que es mi amigo, pero hemos conversado. Él sabía que yo era argentino, así que nos hemos saludado, pero la realidad es que en esos momentos ni él ni yo teníamos tiempo para estar charlando mucho”, confesó.

Gregorio formó parte de la escudería RB hasta fines de 2025.

Al ser consultado sobre las dificultades técnicas que enfrentó el piloto argentino con su Alpine A525, el especialista analizó: “Mi punto de vista es que, en 2025, Franco Colapinto tuvo el peor auto de la Fórmula 1. Para un piloto es muy difícil trabajar así porque cualquier cosa siempre va al límite y lo que arriesgás, tiene más posibilidades de que salga mal antes que bien. Supongo que fue un año dificilísimo para él”.

Alpha 54 Racing, un puente al talento argentino

El año pasado, el leonense Gregorio Mandrini y el marcojuarense Nicolás Bianco lanzaron su propia marca dentro del automovilismo internacional. Luego de trabajar juntos hasta diciembre en Racing Bulls, ahora quieren seguir creciendo en este rubro con Alpha 54 Racing, la escudería que formaron para participar en la Fórmula 4 de Italia y la Euro 4 Championship.

“El equipo ya está en funcionamiento. Próximamente, vamos a estar realizando los primeros tests, así que ya empezamos con pruebas oficiales. En cuanto a las carreras, lo haremos en un mes, mes y medio. Esto es algo que ya está en pie, que ya funciona”, le dijo orgulloso el mecánico a Nuevo Día desde Italia.

Mandrini y Bianco, creadores de Alpha 54 Racing.

Alpha 54 Racing surgió como idea hace varios años. El auge de Colapinto motivó a los mécanicos a lanzar esta firma, con el fin de ser un puente para jóvenes pilotos argentinos con potencial de insertarse en el automovilismo europeo. El proyecto también será una oportunidad para la profesionalización de mecánicos, ingenieros y otros técnicos del país, aunque Mandrini aún prefiere no comentar muchos detalles.

La escudería, con sede en Faenza, tiene 3 monoplazas Tatuus y cuenta con pilotos argentinos. Su nombre sintetiza trayectoria y legado familiar. Alpha refiere a AlphaTauri, donde se conocieron los fundadores de la empresa, mientras que el número 54 remite al código telefónico de Argentina, según comentó Gregorio en varias entrevistas.   

La escudería tiene sede en la ciudad italiana de Faenza.

¿Cómo estás llevando adelante esta nueva experiencia?

GM: Es un desafío enorme. Mucho más difícil que haber trabajado en Fórmula 1, pero también mucho más lindo a nivel personal, porque después de toda la historia que viví en el equipo de mi papá, estar haciendo hoy mi propio equipo en Europa, es algo hermoso.

En Nuevo Día, nos interesa dejarles a nuestros jóvenes lectores algunos “tips” de leonenses que, como vos, lograron trascender con su profesión en el mundo. ¿Cuál es tu mensaje para quienes quieren dedicarse a la mecánica de competición?

GM: Si uno quiere dedicarse y vivir de esto tiene que trabajar en un equipo de competición en Argentina. Lamentablemente, hoy en Leones no hay muchas oportunidades para eso. Yo lo hice porque me crié en el equipo de mi padre, pero de lo contrario hubiera sido otra la historia, seguramente.

Como consejo, les sugiero buscar trabajo en cualquier equipo de Argentina -no importa cuál sea, ni en qué categoría- para empezar a aprender las primeras herramientas y ver cómo es la vida, por más que suceda en el país, en Europa o donde sea. Hacer la mecánica de competición es un estilo de vida que requiere ir a un autódromo para trabajar y la próxima carrera ir a otro distinto y así. No se trata del clásico trabajo de oficina o de fábrica, que está siempre en un lugar fijo.

Por Cristian Walter Celis.

Fotografías: Racing Bulls, Alpha 54 Racing y Gregorio Mandrini.

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Redacción Nuevo Día

24 febrero, 2026

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