Camino a cumplir un siglo, Rescaldani servicios funerarios es una de las firmas líderes del sector en la región, con 5 sucursales en la zona y 1 en Las Parejas, provincia de Santa Fe. La firma surgió en 1928 y, a lo largo del siglo XX, fue creciendo acompañando a los habitantes de Leones y la región en uno de los momentos más difíciles del ser humano: despedir a un ser querido.
En la actualidad, Oscar Rescaldani, nieto de uno de los fundadores, lleva adelante la empresa familiar junto a su hijo Mariano y su yerno, Matías Ferreyra, esposo de su hija Renata. Se trata de la cuarta generación que emprende este servicio.
Oscar comenzó manejando el furgón cuando era apenas un adolescente, hacia 1974, y si bien al crecer fue teniendo otros trabajos, desde entonces no se alejó de la empresa hasta empezar a liderarla, en agosto de 1993.
Imágenes históricas de la firma ilustran la evolución de los servicios funerarios en Leones, desde las pompas con carruajes tirados por caballos hasta los autos modernos del siglo pasado. La pandemia fue uno de los momentos más críticos, tanto a nivel personal como institucional. Según Oscar, esa crisis sanitaria marcó un antes y un después, consolidando un cambio cultural a partir del cual muchas familias hoy priorizan la cremación a la hora de despedir a sus seres queridos.
Los avances en salud también influyeron en la prestación del servicio. “Al tener cada vez menos complejidad en la medicina, la gente es derivada fuera de Leones cuando está grave y, si fallecen en otras ciudades, se complejiza debido a lo que implican los papeles, el traslado. Por eso, se necesita a alguien que con solo un llamado telefónico te tranquilice y solucione todos los problemas”, describió el socio gerente.
En diálogo con Nuevo Día, Rescaldani recordó ese proceso de transformaciones, desde principios del siglo pasado hasta la actualidad, y adelantó algunas novedades en sus sucursales. Entre ellas, la inauguración de un horno crematorio en Cruz Alta para seguir ofreciéndoles beneficios a sus afiliados, camino al centenario de la empresa.

Más de 90 años junto al dolor
“En 1928, mi abuelo, Pedro Rescaldani, junto a otros 2 socios de apellido Petrini y Dellavedova adquirieron la empresa a quien ofrecía los servicios funerarios en ese momento. En realidad, ellos tenían como principal actividad una constructora con un corralón de materiales y se quedaron con la firma, al parecer, como forma de pago de una deuda”, contó el actual socio gerente.
A partir de allí los socios comenzaron con este servicio en un galpón ubicado cerca del antiguo corralón municipal. Con la partida de Petrini de Leones, la sociedad que llevaba el apellido de los 3 quedó solo como Rescaldani y Dellavedova, quienes se asociaron con Matavos, un comisario que tenía caballeriza.
La disponibilidad de caballos no era un dato menor. A principios del siglo XX, la presencia de automóviles no era masiva, por lo que las pompas fúnebres requerían de carruajes tirados con caballos, además de la ornamentación para el velatorio. “A partir de allí, también se dedicaron al adiestramiento de caballos para vendérselos a las empresas fúnebres de otras ciudades”, contó Rescaldani.
¿Cómo eran los velatorios cuando surgió la firma?
OR: La verdad es que tenían bastante complejidad, porque requerían de toda una ceremonia y una pompa que ya prácticamente desapareció. Los velatorios se hacían en los domicilios. Los servicios fúnebres surgieron porque en esos años, la luz eléctrica era escasa y había mucha gente que vivía en el campo.
Los velatorios se hacían en la casa, en el campo, donde no había luz ni piso. Por lo tanto, se llevaba toda una serie de artilugios y artefactos. Todo lo que es el arte funerario: es decir, las velas, los candelabros, las macetas, un retablo de madera que iba detrás de la cruz y del ataúd, unos vitrales. Todo eso se ponía en caja, se guardaba y se trasladaba. El armado podía demandar medio día hasta dejar instalado el velatorio que, por lo general, duraba 24 ó 36 horas.

Con los años, este sistema fue cambiando ¿Es así?
OR: Sí, esto fue cambiando muchísimo a través del tiempo. En 1986, por ejemplo, surgió la primera sala velatoria, que estaba donde ahora se encuentran las salas de la Cooperativa de Obras y Servicios Públicos.
Hasta ese momento, los velatorios se seguían haciendo en los domicilios y por 24 horas, pero eran un poco más modernos. Si bien todo lo que se llevaba como arte funerario se fue simplificando, las complicaciones seguían existiendo porque no todas las casas estaban preparadas para esto: había que sacar muebles y, a veces, rejas o ventanas porque no se podía entrar con toda la ornamentación. Las casas de los barrios, por ejemplo, eran más pequeñas y tenían pasillos muy angostos.
En la actualidad, la empresa tiene su sede central en Leones, donde funcionan 2 salas velatorias, y sucursales en Marcos Juárez, Noetinger, Saira, Chilibroste y Las Parejas. En total, cerca de 30 empleados trabajan en ella.
¿Qué servicios ofrecen hoy?
OR: Bueno, en Leones tenemos servicio de ambulancia, además de la sala velatoria, el sepelio y el servicio de cremación. Asimismo, contamos con planes de cobertura colectiva, de tal modo que las personas que se asocian y pagan una cuota mensual –como si fuera un sistema prepago de sepelio- tiene incluidas otras prestaciones como descuentos en farmacia, la provisión de elementos ortopédicos, convenios con diferentes sectores de la salud o enfermería, por ejemplo. Recientemente, hicimos un acuerdo nuevo con una chica de la zona que trabaja con audífonos. En todas las localidades tenemos ese tipo de prestaciones.
En general, contamos con una muy buena cantidad de afiliados y siempre hay gente sumándose, porque la población quiere tener todo resuelto para ese tipo de situaciones. Además, ofrecer otros beneficios para usar a diario hace que el plan sea más atractivo.

La pandemia, punto de inflexión
Semanas atrás, se cumplieron 6 años del inicio de la pandemia por COVID-19, un hito que marcó la historia de la humanidad. En el caso de esta empresa, impactó fuertemente en diferentes aspectos.
“Ahora, uno lo ve desde otro punto de vista, sabiendo cómo fue la situación y cómo terminó. Tiene un recuerdo no tan oscuro, pero en su momento fue realmente crítico. A mí me costó muchísimo, y terminé en el psiquiatra. Nosotros teníamos un montón de gente a cargo y no sabíamos qué iba a pasar con ella”, recordó Rescaldani.
Más allá de las medidas de aislamiento y de la incertidumbre de las primeras semanas, la proliferación del virus y la multiplicación de los decesos en Leones establecieron un escenario difícil de abordar, incluso para quienes se especializan en sepelios.
¿Cómo enfrentaron ese tiempo?
OR: Realmente, se trató de algo muy complejo. Yo tenía la responsabilidad sobre mis empleados y “el bicho” estaba en el galpón, en los furgones, en las ambulancias. Fue extremadamente triste, espantosamente horrible contemplar cómo los familiares no pudieron ver nunca más a gente que había subido caminando a la ambulancia.
Un día lo llevaron a otra ciudad porque lo habían derivado, falleció allí y nosotros lo trajimos en un ataúd cerrado, por lo que sus seres queridos no lo pudieron ver más, ni siquiera en el ataúd porque el cuerpo tenía que ir directamente a sepultura en tierra o a la cremación. Fue realmente espantoso. Hubo gente que la pasó muy pero muy mal.
Además, en el caso de la empresa, también teníamos la responsabilidad de evitar incidentes. Hubo empleados enfermos, yo incluso me contagié 2 veces de COVID.
¿Qué aprendizaje le dejó esta etapa tan trágica?
OR: Que hay que aprovechar los momentos, disfrutar de la vida, porque no sabemos cuándo nos va a pasar algo, cuándo vamos a tener una situación final. Uno le daba importancia a demasiadas cosas hasta que llegó esto, la imposibilidad de manejar una situación de salud como tal. Hay que ser un agradecido a la vida y disfrutar de la familia, de los seres queridos, porque de un día para el otro todo eso puede cambiar.
A partir de entonces, ¿cómo siguieron?
OR: Después de la pandemia, hubo un gran cambio de paradigma en cuanto a la forma de manejarse con la muerte. Esa situación aceleró un montón de cosas, porque al dejarse de velar, la gente fue abandonando ciertas costumbres y los velatorios empezaron a hacerse más cortos o directamente ya no hubo.
Eso, sin embargo, empezó a generar una serie de complicaciones porque hay situaciones que no se pueden obviar. Son momentos en los que se deben tomar decisiones medio rápido y se trata de una instancia compleja. Por eso, estamos siempre atentos y ayudando ya que, a veces, la gente no se encuentra en condiciones de tomar decisiones y, si no está bien asesorada, puede cometer errores.
Dentro de estas transformaciones, ¿cuál es la más notoria?
OR: El ejemplo más importante radica en el tiempo: prácticamente, muy poca gente hace velatorios. Sin embargo, el cambio más grande es la aceptación de la cremación, algo que comenzó hace ya unos 30 años, pero que hasta ahora no se sabía si estaba permitido por las religiones o no.
A medida que esto avanzó, y desde el punto de vista religioso fue considerándose, la gente también encontró una solución definitiva a un problema a través de la cremación. Las nuevas generaciones empezaron a ver que es toda una historia mantener e ir a la tumba. En cambio, quienes venimos de otra época tenemos muy arraigada esa costumbre: nuestros muertos están ahí y hay que ir a verlos.
El cambio de paradigma se produjo porque las nuevas generaciones tienen otra manera de ver la muerte y de recordar a sus difuntos, de sentirlos cerca. No necesitan ir al sepulcro. Todo eso hace que muchos opten por la cremación y que los cementerios se estén transformando en lugares complejos, con sitios ruinosos, sin que nadie quiera hacerse cargo. La gente evita compromisos hacia el futuro, prefiere tener todo arreglado para no dejarles problemas a las generaciones que vienen.

Camino al centenario
Los cambios en las costumbres funerarias también afectaron los servicios de esta empresa familiar. Debido a eso, la firma planea sumar un crematorio propio y llevar adelante una serie de remodelaciones edilicias a lo largo de 2026.
¿Cuáles son los planes para este año?
OR: Tenemos demasiados, pero uno de los prioritarios es que queremos contar con nuestro propio crematorio a través de una sociedad.
¿Dónde estará instalado?
OR: Como en esta región ya hay crematorios, queremos abarcar otra zona, por lo que haremos una sociedad con gente de San José de la Esquina y Cruz Alta. Vamos a poner un crematorio en el cementerio de Cruz Alta.
¿En Leones, hay crematorio?
OR: No, hay en Marcos Juárez y en Cintra.

Recién comentaba que en pandemia las cremaciones se incrementaron y hoy son demandadas. ¿Cómo ofrecen ese servicio?
OR: Nosotros comenzamos hace 30 años con esto. El primer crematorio al que fuimos estaba en Alta Gracia. Después, trabajamos mucho tiempo con uno que se llama Virgen de la Merced, en Toledo. Es uno de los más grandes de Córdoba, tiene 7 hornos. En época de pandemia fuimos mucho allí. Después, empezaron a aparecer crematorios por la zona y ahora ya estamos en la construcción de las instalaciones propias.
¿Para este año?
OR: Estamos arrancando, al horno ya lo tenemos. Espero que podamos comenzar a brindar el servicio antes de fin de año, vamos a hacer todo lo posible. Depende un poco de la situación económica del país. Por otro lado, tenemos proyectado abrir otras sucursales.
¿En Córdoba o Santa Fe?
OR: Por acá, en la zona. A su vez, estamos viendo también cerca de Las Parejas… son demasiados proyectos.
En cuanto a la sede de Leones, ¿qué novedades hay?
OR: En Leones, tenemos 2 salas. Ya remodelamos parte del frente de una de ellas, así que ahora queremos modernizar la otra, hacerle una actualización.
En 2028, la empresa cumplirá 100 años, por lo que Oscar Rescaldani aseguró que ya se vienen preparando para ese aniversario con promociones, teniendo presente el acompañamiento de sus afiliados a lo largo de distintas generaciones.
“Siempre estuvimos tratando de acompañar a las personas en el peor de los momentos, dándole soluciones y asesoramiento idóneo cuando más lo necesitan. La gente no cuenta con mucha experiencia ni sabe cómo manejarse en estas situaciones. Tenemos que agradecerle porque ha confiado durante tanto tiempo en nosotros, y lo sigue haciendo. Poder ayudarlos es la premisa fundamental de la empresa”, dijo el socio gerente.
Por Cristian Walter Celis.
Fotografías: Rescaldani servicios funerarios. Nuevo Día.






