María Soledad Palacio: “No se trata solo de vivir más, sino de vivir mejor”

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Redacción Nuevo Día

28 marzo, 2026

María Soledad Palacio es médica cardióloga y geriatra. Actualmente, se desempeña como coordinadora de internados y del Programa de Telemonitoreo de Insuficiencia Cardíaca en el Grupo OMINT, en Buenos Aires. Además, trabaja en el Centro de Especialidades Médicas de Referencia (CEMAR) 1, del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, y es directora de la residencia para adultos mayores Buenos Aires Hogar SRL.

Formada en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) como médica, comenzó su residencia en Villa María y luego decidió seguir educándose en Buenos Aires, donde se radicó y formó familia. El año pasado, lideró el primer documento en habla hispana sobre fragilidad y valoración integral en cardiología de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), entidad que actualmente representa a nivel internacional.

En esa reconocida entidad, propuso y dirigió el Consejo de Cardiogeriatría, un área inédita dentro de la SAC, que hoy ya está consolidada. “La Sociedad Argentina de Cardiología es un espacio de excelencia, que te permite aprender y compartir con referentes de todo el país. Se trata de una actividad ad honorem, que exige mucho tiempo, pero también te forma y desafía constantemente”, le dijo a Nuevo Día.

En la entrevista, la referente en cardiogeriatría comentó sobre sus años de formación y los motivos por los cuales eligió ser médica. Asimismo, repasó momentos clave de su carrera y dejó algunas sugerencias para cuidar el corazón, tanto en jóvenes como en adultos mayores, un segmento en el que María Soledad decidió especializarse.

María Soledad Palacio: «La geriatría me permitió cerrar el concepto de medicina centrada en el paciente y no en las enfermedades».

Los inicios: Leones, Córdoba, Villa María y Buenos Aires

“Me gustaban tanto la abogacía como la medicina, pero la decisión fue un proceso con muchas conversaciones con mi mamá Estela, quien es mi gran referente. Sabía que no iba a ser fácil dejar Leones: era un desafío en lo emocional y en lo económico. Sin embargo, ella siempre priorizó que yo pudiera seguir formándome, y eso no solo lo hizo posible, sino que también aumentó mi compromiso”, confesó la médica.

Con los años, María Soledad logró consolidarse en Buenos Aires y hoy asegura estar organizada familiar y profesionalmente como “un verdadero equipo”.  “Mi mamá y mi esposo Ariel me acompañan y sostienen en cada desafío, y mis hijos Bautista, Benjamín y Valentín son el motor que impulsa cada paso. Gracias a ellos puedo construir un camino que, a pesar de la gran exigencia, logra equilibrar lo profesional y lo personal”, reconoció. 

¿Cómo influyó o influye Leones en tu carrera?

MSP: Leones influye todos los días. Se nota, incluso, a kilómetros de distancia en la forma de vincularme, en la empatía, en esa cercanía tan propia de los pueblos o ciudades más pequeñas. Muchos de mis pacientes forman parte de mi vida: son amigos o son como abuelos de mis hijos. Compartimos momentos fuera del consultorio, tienen mi teléfono. Saben de dónde vengo, y algunos incluso han pasado por Leones solo para conocerlo. Hoy, mi carrera es el resultado de esa red: de dónde vengo, de quienes me acompañan y de cómo elijo ejercer la medicina.

Hiciste tu carrera de grado en Córdoba, comenzaste tu residencia en Villa María y hoy te desempeñás con gran éxito en Buenos Aires. Contanos sobre ese proceso.

MSP: Estudié Medicina en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Desde segundo año, comencé a realizar guardias ad honorem los días viernes en el Hospital Rawson. Luego, sumé terapia intensiva, y ahí aprendí lo práctico. Fue mi primer gran escuela.

Al finalizar la carrera, una situación familiar me llevó a comenzar mi residencia en Villa María para estar cerca de los míos. La elección de la cardiología se dio en ese proceso, sentía que combinaba lo crítico, lo quirúrgico y la hemodinamia con el seguimiento ambulatorio y la prevención. 

¿Cómo llegaste a Buenos Aires?

MSP: Al año, surgió la posibilidad de hacer una rotación en el Hospital de Clínicas de Buenos Aires. A partir de ahí, me invitaron a continuar mi formación con uno de los grupos referentes en cardiología, una de esas oportunidades únicas, difíciles de rechazar.

Luego de la residencia, hice 3 jefaturas de residentes. Ahí me di cuenta que lo que más disfrutaba era la atención de los pacientes complejos. Muchos eran personas mayores con insuficiencia cardíaca y requerían trabajar interdisciplinariamente. Eso me llevó a un posgrado en insuficiencia cardíaca avanzada en la Universidad Católica Argentina (UCA), con aval de la Universidad Duke, de Estados Unidos.

Posteriormente, me convocaron a un equipo para armar el Programa de Telemonitoreo de Insuficiencia Cardíaca en OMINT, una gran innovación en Argentina y algo escaso a nivel mundial. Incluso, ganamos el premio IAG 2020 categoría Innovation Award.

Como referente internacional de cardiogeriatría, María Soledad Palacio dio charlas en congresos de Colombia (foto), Chile y República Dominicana.

Además de formarte en cardiología, decidiste especializarte en geriatría. ¿Por qué?

MSP: Debido a la suma de dolencias, la fragilidad, la pérdida de calidad de vida y el número de consultas por los que pasaban mis pacientes me hicieron sentir que me faltaba algo y así decidí formarme en geriatría. Eso transformó completamente mi práctica. Me permitió cerrar el concepto de medicina centrada en el paciente y no en las enfermedades, y hoy es la base de cómo ejerzo esta profesión.

Una referente de la cardiogeriatría

Más allá de su especialidad y de la forma particular de vincularse con sus pacientes, María Soledad también lleva adelante una excelente relación con sus colegas a través de la Sociedad Argentina de Cardiología, entidad a la que actualmente representa ante la Sociedad Sudamericana de Cardiología.

Allí dirige un grupo orientado a la cardiogeriatría entre especialistas de otros países, una iniciativa que años atrás también impulsó en la SAC y que hoy está logrando promover junto a referentes internacionales. “Esto representa un gran desafío y una enorme responsabilidad”, dijo la leonense.

Contanos sobre tu experiencia en la Sociedad Argentina de Cardiología.

MSP: Desde los inicios de mi residencia fui participando en distintos espacios hasta que en el año 2022 llevé la propuesta de crear el Consejo de Cardiogeriatría, un área que no existía en la SAC. Hoy, es un espacio consolidado con impacto académico y clínico a nivel internacional. Tuve el orgullo de ser su primera directora y actualmente continúo como asesora.

La médica leonense con representantes de la Sociedad Sudamericana de Cardiología.

¿Qué figuras de tu especialidad te guiaron en este tiempo?

MSP: Voy a elegir a un referente a nivel mundial, porque serían muchísimos los nombres que marcaron mi carrera y no quisiera ser injusta dejando a alguien afuera. En ese sentido, Valentín Fuster es un número uno. Hoy, con más de 80 años, continúa dirigiendo equipos con una capacidad de innovación admirable y una perspectiva que lo pone un paso adelante siempre.

¿Y a qué colegas o grupos de trabajo recordás?

MSP: En cada etapa de mi formación, y en cada lugar donde trabajé y trabajo, encontré personas de las que aprendo permanentemente. En mi residencia, fueron fundamentales los equipos de la Clínica de Especialidades en Villa María y luego, los de Clínica Santa Isabel y Bazterrica.

Ellos escribían los libros y artículos con los que yo estudiaba, y después pasaron a estar ahí, acompañando mi formación. Resultaron clave para potenciar mi pensamiento crítico y sostener un nivel de exigencia que marcó mi manera de ejercer la medicina.

Hoy, también son referentes quienes conforman el Consejo de Cardiogeriatría, un equipo que me enorgullece profundamente y del que aprendo todo el tiempo.

Junto a los presidentes de la Sociedad de Geriatría de Chile y la Asociación Internacional de Gerontología y Geriatría.

Cómo cuidar el corazón

“Recomiendo mirar la serie Vivir 100 años y, en Instagram, seguir a las cuentas del Consejo de Cardiogeriatría de la SAC y de la Fundación Cardiológica Argentina para obtener información segura”, sostuvo la médica al ser consultada sobre los cuidados para tener un corazón sano. En tiempos de tanta información (o desinformación) en redes sociales es clave elegir a especialistas.

¿Cuáles son los principales problemas cardíacos que enfrentan hoy los argentinos?

MSP: ¡La enfermedad cardiovascular es la principal causa de morbimortalidad a nivel mundial! Los principales problemas siguen siendo los clásicos: la enfermedad coronaria, la insuficiencia cardíaca, el ACV. Sin embargo, el punto clave radica en los factores de riesgo cardiovasculares como la hipertensión, el colesterol elevado, la diabetes, el tabaquismo, la obesidad y el sedentarismo, entre otros. Son determinantes en el desarrollo de estas enfermedades y, en gran parte, resultan prevenibles o tratables.

«Hay que hacerse controles, incluso sin síntomas, porque muchas enfermedades y factores de riesgo cardiovasculares son silenciosos», recomendó la especialista.

¿Qué factores causan esos problemas? ¿Cuánto influye el ritmo de vida?

MSP: Los factores clásicos, como los que mencioné, siguen siendo determinantes, pero el estilo de vida -el estrés, la soledad, la depresión, los trastornos del sueño, la mala alimentación- y la falta de controles agregan un peso enorme. En todo esto hay algo clave: hoy vivimos más años, eso es un logro, pero también implica convivir más tiempo con enfermedades crónicas.

En base a tu trayectoria, te pedimos que les dejes 3 claves a nuestros lectores, especialmente adultos mayores, para que cuiden su corazón.

MSP: En primer lugar: vacunarse, moverse, nutrirse y tener un propósito. Es importante sostener la independencia y aumentar la actividad en lo cotidiano: caminar, subir escaleras, realizar tareas domésticas. En esto también son útiles los ejercicios multicomponentes: fuerza, equilibrio, flexibilidad y resistencia. Incluso, se pueden adaptar para realizar en silla.

Por otra parte, es importante la alimentación variada con foco en las proteínas y tener un motivo, un proyecto, algo que nos mantenga enfocados en nuestro futuro, además de llevar adelante vida social.

En segundo lugar, hay que hacerse controles, incluso sin síntomas, porque muchas enfermedades y factores de riesgo cardiovasculares son silenciosos. Detectarlos a tiempo cambia completamente el pronóstico.

Y tercero, no naturalizar los síntomas. El cansancio, la falta de aire o la pérdida de fuerza no son “por la edad”, muchas veces significan señales de alerta y tienen tratamiento. En definitiva, no se trata solo de vivir más, sino de vivir mejor.

Por Cristian Walter Celis.

Fotografías: María Soledad Palacio.

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