Andrés y Hernán Grosso siguen haciendo carrera en la traumatología, desempeñándose en la Clínica Privada Vélez Sarsfield y en el Instituto Oulton de Córdoba. Desde sus especializaciones, comentaron sobre tendencias, el cuidado de la salud y la influencia de la tecnología en la medicina.
| Por Cristian Walter Celis
De origen leonense, a lo largo de décadas, estos hermanos y colegas fueron construyendo una sólida trayectoria en diferentes especialidades y subespecialidades. En el marco del Día del Traumatólogo, que se celebra cada 8 de mayo, los médicos recordaron los inicios de sus carreras y analizaron el presente y el futuro de la traumatología, a partir de las últimas innovaciones y de la incidencia de la robótica y de la Inteligencia Artificial (IA) en el campo de la salud.
Andrés Guillermo Grosso (56) es médico cirujano con especialización en ortopedia y traumatología y en patología de la columna vertebral. Desde hace más de 30 años, aborda esta rama de la medicina liderando junto al doctor Néstor Aguirre un equipo de trabajo propio en el Instituto Oulton. Asimismo, es miembro titular de la Sociedad de Ortopedia y Traumatología de Córdoba (SOTC) y de la Asociación Argentina de Ortopedia y Traumatología (AAOT).
Por su parte, Hernán Pablo Grosso (51) es licenciado en Kinesiología, fisiatra, médico cirujano y especialista en ortopedia y traumatología. Dentro de esta rama, se subespecializó en cirugía de la mano y reconstructiva del miembro superior. Desde 2023, es miembro titular de la SOTC. Además de trabajar en la capital provincial, periódicamente atiende en su consultorio particular de Leones.
Si bien en sus inicios trabajaron juntos, al ir especializándose, cada uno eligió una rama diferente y conformó equipos según su subespecialidad. En la actualidad, al ejercer en los mismos centros de salud, discuten casos, comparten pacientes e intercambian puntos de vista profesionales.
“Tener distintas miradas sobre una misma afección enriquece”, aseguró el menor de los Grosso. Por su parte, Andrés resaltó su admiración por la trayectoria de su hermano. “Me gusta su forma de planificación y de trabajo. Lo admiro por haber hecho 2 carreras, 1 especialidad y 1 subespecialidad, tiene una gran capacidad”, le dijo a Nuevo Día.

Andrés Grosso: “Los grandes avances vendrán con la medicina biomolecular”
“Al principio quería ser cardiólogo, pero cuando pasé por dicho servicio me di cuenta que no era para mí. Comencé la rotación por traumatología y ahí tomé la decisión. Me gustó la dinámica de la especialidad porque siempre me interesó el movimiento y la actividad del cuerpo humano. Por entonces, ya me interesaba la columna vertebral, que fue y sigue siendo una de las áreas más importantes de la especialidad”, recordó Andrés Grosso.
Sin embargo, sus inicios no fueron fáciles, especialmente a la hora de conseguir una institución donde llevar adelante la residencia. Había pocos lugares y, a pesar de haber dado un buen examen, en 1994 no logró ingresar al Hospital Español. Ese mismo año, la institución llamó a residencia por separado y el leonense quedó en primer lugar: fue el único residente.
“En esos 4 años aprendí mucho. El jefe de servicio, el doctor Raúl Aimar, se dedicaba especialmente a la columna, así que ahí empezó mi largo peregrinar por la cirugía de espalda. Luego, tuve la suerte de conocer cómo trabajan en cirugía de espalda en hospitales escuelas de Estados Unidos y de Europa, como así también de armar conjuntamente con el doctor Néstor Aguirre el Servicio de Patología Espinal de la Clínica Privada Vélez Sarsfield y luego del Instituto Oulton”, le contó a este medio.

Dentro de la traumatología, ¿cómo fue realizando su especialización?
AG: Desde un principio, me gustó la patología de la columna vertebral así que, dentro de mi formación, me fui inclinando hacia esa subespecialidad. Desde 1998 llevo adelante esta rama.
¿Cuáles son los últimos avances o tendencias?
AG: Los avances se han dado a través de la incorporación de mejor tecnología de implantes, pero básicamente los procedimientos son los mismos. Las prótesis de discos vertebrales móviles fracasaron y recién ahora se está empezando con la cirugía endoscópica de la columna, pero aún está en pleno desarrollo y hay mucho para discutir sobre eso.
Actualmente, ¿cuáles son los principales casos que atiende?
AG: Los principales procedimientos que realizamos son la cirugía de escoliosis, las hernias discales compresivas, la patología degenerativa y los tumores. En cuanto a las hernias discales compresivas, hoy en día son las únicas quirúrgicas, ya que a la mayoría las tratamos con bloqueos radiculares y evitamos la cirugía en más del 70% de los casos.
¿Y a qué se deben estos procedimientos? ¿Cuáles son sus causas?
AG: No hay causas claras en ninguna de las patologías mencionadas. Al igual que en la medicina general, los médicos tratamos consecuencias y no causas, de allí las fallas en muchos tratamientos… ¡podríamos hablar mucho sobre eso! Sin embargo, para mí, la buena alimentación, la actividad física regular y la estabilidad emocional son los pilares fundamentales de una buena salud.
Como especialista en columna, ¿nos puede indicar algunas claves para su cuidado?
AG: Volvemos a lo mismo, no se trata de cuidar la espalda sino de cuidarse uno mismo en los 3 aspectos fundamentales para nuestra salud: la alimentación, la actividad física y las emociones.
¿Y desde qué edad es importante prestarles atención a esos aspectos?
AG: El cuidado personal para una buena salud debería enseñarse desde que entramos al jardín de infantes. De ese modo, lograríamos mejorar la salud de todos en pocos años.
Andrés Grosso se vincula con la traumatología desde 1994. Con más de 3 décadas de trayectoria en consultorios, quirófanos y experiencias profesionales en el exterior, actualmente, el médico tiene una mirada integral del cuidado del cuerpo, por lo que insiste en la necesidad de enfocarse en las causas de los problemas de salud y no sólo en sus consecuencias o tratamientos. Más allá de los avances de la tecnología en esta disciplina, para el especialista resulta clave revisar las perspectivas.
“Los implantes continuarán modernizándose y se comenzará con la cirugía robótica, pero seguiremos tratando consecuencias. Por eso, para mí los grandes avances vendrán a partir de la medicina biomolecular con el fin de buscar las verdaderas causas de la degeneración celular y el inicio de las enfermedades -reflexionó el traumatólogo- En este aspecto, el mundo todavía está en pañales, y esto va a cambiar la historia de la medicina para siempre”.
Hernán Grosso: “Las últimas tendencias son las cirugías mínimamente invasivas, de precisión y preservación articular”
Luego de ejercer varios años como licenciado en Kinesiología y fisiatra, Hernán Grosso comenzó a especializarse en traumatología tras estudiar Medicina en la Universidad Nacional de Córdoba. Con los años, empezó a especializarse en cirugía de la mano y reconstructiva del miembro superior.
“Tener una carrera universitaria previa relacionada con las lesiones traumáticas, me abrió las puertas a esta especialidad. Además, la influencia de mi hermano como especialista en traumatología también fue fuerte, por lo que terminó de ayudarme a decidir hacia donde enfocar mi carrera”, afirmó.
El traumatólogo comentó que las amplias patologías del aparato locomotor llevaron al surgimiento de subespecialidades capaces de tratar diversos problemas. En su caso, eligió hacerlo en un área donde fue construyendo gran expertise. Periódicamente, participa de eventos científicos y actividades de capacitación. A mediados de este mes, por ejemplo, estará formando parte de la IV Jornada de Actualización en Cirugía de la Mano y Reconstructiva de Miembro Superior, organizada en el Sanatorio Allende.

¿Cuáles son las últimas tendencias en su subespecialidad?
HG: Las últimas tendencias son las cirugías mínimamente invasivas, de precisión y preservación articular. Para esto, nos guiamos con técnicas avanzadas en microcirugía, cirugías de ensayo en biomodelos con reconstrucciones en 3D y navegadores especiales, que nos permiten tener mejor acceso a tumores y resolver fracturas complejas, con el fin de minimizar complicaciones como sangrados y pérdida de hueso.
Sin dudas, la robótica nos viene pisando los talones y ya existen avanzados programas que nos ayudan con mínimos márgenes de error. Sin embargo, es importante aclarar que, por el momento, estos sistemas no pueden interpretar por sí solos un problema y resolverlo en el momento. Por ahora, son una herramienta más.

Dentro de su práctica cotidiana, ¿cuáles son los casos más comunes?
HG: Principalmente, me dedico a las lesiones traumáticas producto de accidentes laborales, de tránsito y deportivas, sin dejar de mencionar las enfermedades del nuevo siglo relacionadas con las pantallas de las computadoras. En ese sentido, cada vez más niños y adolescentes me consultan por dolores tendinosos y articulares en las manos y muñecas y síndromes dolorosos como el túnel carpiano y la tendinitis.
¿A qué se deben esos problemas?
HG: Al mal uso de las pantallas durante largas horas, sin periodos de descanso, al sedentarismo y a una mala nutrición.
Con respecto a los accidentes de trabajo, en el interrogatorio que les hacemos a los pacientes, vemos que aparecen el mal uso de los elementos de protección y la falta de los mismos o de controles.
Asimismo, debo mencionar un punto trágico y devastador para los pacientes: las heridas por amoladora. El 100% de los casos graves terminan en amputaciones de dedos, manos o incluso brazos y se deben al mal uso de esta herramienta para cortar madera, ya que la máquina no está diseñada para eso.

Recién comentaba sobre la incidencia de la robótica en la traumatología. ¿Qué sucede con la IA? ¿Usted la aplica?
HG: De a poco, la IA empieza a ser protagonista en la medicina. En mi caso, por ahora solo la uso para corroborar algunos ángulos y cálculos de osteotomías –es decir, corte en el hueso- que previamente planifico con estudios de tomografías o radiografías, por ejemplo. Los resultados sorprenden.
Como médico lleva años formándose, lo que seguramente le exigió y le exige mucho estudio y perseverancia. En tiempos de inmediatez, en los que se valoran más los resultados que los procesos, ¿qué les diría a jóvenes de Leones interesados en estudiar medicina?
HG: Lo mismo que le dije a mi sobrina Camila: que lea los consejos de Esculapio (NdR: en la mitología grecorromana, se refiere al dios de la medicina y la curación que le dejó una serie de consejos a su hijo para ser médico). La traumatología es la más bella de las especialidades. En etapa de formación, requiere dedicación permanente, no hay otra opción… la medicina no se hace de “taquito”.
En ese sentido, también me parece interesante compartirles las palabras del profesor Rodolfo Cosentino (1920-2005), expresidente de la Asociación Argentina de Ortopedia y Traumatología (AAOT): “Ningún honor supera a aquel del primer día en el cual fuimos responsables de un enfermo, de un hombre, de una mujer, de un niño a quienes no nos ligaba ningún interés material. Este privilegio abrumador, la confianza que un ser nos otorga, es nuestra carga y nuestra grandeza”.

Fotografías: Hernán y Andrés Grosso.






