Yanina Pérez relató cómo se enteró de su desvinculación de Metalfor y habló de salarios adeudados, incertidumbre laboral y el acompañamiento de la comunidad de Noetinger.
El despido de 36 trabajadores de Metalfor continúa generando preocupación en Noetinger. Entre las personas cesanteadas se encuentra Yanina Pérez, quien llevaba casi 21 años trabajando en la fábrica y aseguró que la decisión la tomó por sorpresa.
En diálogo con Nuevo Día, la trabajadora reconstruyó cómo se desarrollaron los hechos durante la jornada en la que los empleados dejaron la planta para ver el partido de la Selección Argentina. Según relató, por disposición de la empresa, los trabajadores pudieron retirarse a las 12 del mediodía para seguir el encuentro y no debían recuperar posteriormente las horas no trabajadas. “Fue como un regalo de parte de la empresa. Pero después de esa alegría de ver a la Selección tuvimos la tristeza de encontrarnos con otra situación”, expresó Pérez.

Los telegramas llegaron mientras estaban trabajando
Yanina explicó que los 36 telegramas de despido habían sido enviados al Correo Argentino mientras los empleados todavía se encontraban cumpliendo tareas dentro de la planta. «De manera sorpresiva nos dejaron 36 telegramas. Nosotros estábamos trabajando dentro de la empresa”, señaló.
La noticia, afirmó, generó incertidumbre entre quienes quedaron desvinculados. En su caso, la medida llegó después de casi 21 años de trabajo en Metalfor. “Nos tomó a todos por sorpresa. Fue un despido masivo”, manifestó durante la entrevista.
Pérez también señaló que los trabajadores aguardaban conocer los resultados de las reuniones mantenidas entre representantes de los cesanteados, la empresa y autoridades vinculadas al conflicto laboral.
Reclaman salarios y aguinaldo adeudados
Uno de los principales planteos realizados por la trabajadora está relacionado con la situación económica que atraviesan los empleados.
Según su testimonio, Metalfor mantiene deudas salariales tanto con los trabajadores despedidos como con quienes continúan dentro de la fábrica. “Nos adeudan un mes y medio de sueldo y todo el aguinaldo. A todos nos adeudan por igual”, afirmó.
Yanina explicó que la mayoría de los empleados percibe sus haberes de manera quincenal, aunque también existen trabajadores mensualizados. A esa situación se suma la incertidumbre por el pago de las indemnizaciones correspondientes a las 36 personas alcanzadas por los despidos. “Estamos en un pueblo con pocas chances laborales y nos largaron sin un peso. Es una situación de incertidumbre total”, sostuvo.
El impacto después de casi 21 años en Metalfor
Durante la entrevista, Pérez también habló del impacto que la pérdida de su fuente laboral genera en su economía cotidiana.
La trabajadora explicó que vive con su pareja y que, como muchas familias, debe afrontar compromisos mensuales y obligaciones bancarias. “Al no tener trabajo y no tener un ingreso, porque nos cortaron todo y no nos pagaron al día, adeudamos muchas cosas”, relató.
Yanina remarcó que durante casi 21 años mantuvo su vínculo laboral con la empresa sin inconvenientes. “Siempre estuve firme al lado de la empresa y nunca tuve problemas. Tengo un legajo intachable”, expresó.
El acompañamiento de Noetinger
En medio del conflicto, la trabajadora destacó el respaldo recibido por parte de vecinos y distintos sectores de Noetinger. “Gracias a Noetinger tenemos mucha contención”, señaló al referirse a las muestras de acompañamiento hacia las familias afectadas.
Pérez también participó de la convocatoria impulsada por los trabajadores, definida por sus protagonistas como una protesta pacífica para visibilizar el reclamo. “Esperamos que muchos se sumen. Siempre de manera pacífica, nunca con violencia, reclamando nuestros derechos”, sostuvo.
Mientras continúan las gestiones y reuniones para definir cómo seguirá el conflicto, los 36 trabajadores despedidos aguardan respuestas sobre los salarios pendientes y las indemnizaciones.
Para Yanina Pérez, la desvinculación significó el final inesperado de casi 21 años de trabajo en Metalfor y el inicio de una etapa marcada por la incertidumbre sobre su futuro laboral.
Fotos y vídeo: Nuevo Día



