La abogada Martina Masriera advirtió que los trabajadores despedidos aún no cobraron salarios ni indemnizaciones y describió un escenario de “absoluta incertidumbre” para quienes continúan vinculados a la planta de Noetinger.
La doctora Martina Masriera (MP 1-37661), quien junto a la doctora Gisella D. Sosa (MP 1-39472) asesora jurídicamente a trabajadores afectados de la Empresa Metalfor, brindó un detallado panorama sobre el conflicto laboral que atraviesa la planta ubicada en Noetinger.
La letrada diferenció la situación de los trabajadores despedidos el pasado 7 de julio de la que enfrentan quienes todavía mantienen su relación laboral con la empresa.
Según explicó, los ex empleados no recibieron hasta el momento los salarios pendientes ni la liquidación final correspondiente al despido sin causa. El reclamo ya fue llevado a la Justicia y se encuentra a la espera de respuestas. “Al día de la fecha no han cobrado absolutamente nada de los salarios adeudados, así como tampoco la liquidación final”, afirmó Masriera.

El cierre del procedimiento preventivo
En relación con los trabajadores que continúan formalmente vinculados a Metalfor, la abogada señaló que el escenario es “aún más angustiante y con mayor incertidumbre”.
Masriera indicó que el viernes pasado concluyó el Procedimiento Preventivo de Crisis y que, a partir de su cierre, la empresa podría avanzar con nuevos despidos. Sin embargo, destacó que la resolución de la Secretaría de Trabajo estableció, según explicó, que Metalfor no puede recurrir al artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que contempla una indemnización reducida bajo determinadas circunstancias.
“Había mucho temor entre los trabajadores de que el despido se pudiera dar con indemnizaciones reducidas, luego de todo lo que han sufrido”, sostuvo. Hasta este miércoles, de acuerdo con la profesional, los empleados de la planta de Noetinger todavía no habían recibido telegramas de despido.

Cartas documento y salarios adeudados
Masriera cuestionó el contenido de las cartas documento enviadas por la empresa a los trabajadores. Según relató, las notificaciones contenían el mismo texto y sostenían que Metalfor no mantenía deudas con el personal, algo que la abogada rechazó. “Dicen que nada adeudan. Es muy simple confrontar esa postura: muestren los comprobantes de lo que pagaron. Claramente no existen porque no pagaron lo que dicen que pagaron”, manifestó.
De acuerdo con el relevamiento expuesto por la letrada, existen empleados a quienes se les adeuda una parte de mayo, la totalidad de junio y julio, además del medio aguinaldo.
Masriera agregó que el retraso en el pago de los haberes también genera intereses y afirmó que las dificultades salariales no son recientes, sino que los trabajadores llevan más de un año cobrando de manera fraccionada.


“Los trabajadores han sido sumamente pacientes”
La abogada también negó que el personal haya desarrollado acciones destinadas a perjudicar u obstruir el funcionamiento de la compañía.
Explicó que los empleados realizaron una retención de tareas ante la falta de pago, una medida individual mediante la cual permanecían en la planta, pero sin efectuar tareas hasta que se regularizaran sus salarios. “Si no me pagás, no voy a prestar tareas efectivas”, sintetizó Masriera al explicar la posición adoptada por los trabajadores.
No obstante, sostuvo que el personal concurría a la fábrica, pero no recibía instrucciones ni contaba con tareas concretas. “Los hacían ir a la fábrica, no les daban tareas efectivas y estaban en el más absoluto estado de abandono, sin las máquinas encendidas y con las luces apagadas”, relató.
Como ejemplo, recordó que durante una intervención de la Secretaría de Trabajo para realizar un inventario no había, según aseguró, ningún directivo de Metalfor presente para recibir a los representantes del organismo.
La profesional también mencionó la salida reciente de una cosechadora con destino a un cliente y remarcó que los trabajadores no impidieron ese movimiento ni realizaron acciones contra la empresa. “Los trabajadores no llevaron adelante ningún tipo de medida que perjudicara a Metalfor. Por el contrario, han sido sumamente pacientes frente a una situación sumamente grave”, expresó.

El impacto social en Noetinger
Masriera puso especial énfasis en las consecuencias sociales que podría generar una reducción significativa de la planta de personal.
Advirtió que detrás de cada puesto laboral existe una familia afectada y señaló que algunos trabajadores dependían de la obra social para acceder a medicamentos, tanto para ellos como para integrantes de sus hogares.
También destacó que dentro de la empresa hay empleados de edad avanzada y con muchos años de antigüedad, para quienes una eventual reinserción laboral podría resultar especialmente difícil. “El impacto social para Noetinger de dejar a toda esta cantidad de familias sin trabajo es sumamente grave”, aseguró.
Según lo manifestado por Metalfor durante las audiencias, la empresa tendría previsto mantener solamente entre el 30 y el 35 por ciento de su dotación. Sin embargo, hasta el momento no se habría informado quiénes continuarían trabajando en la fábrica. “Quienes todavía están vinculados a la planta viven en un contexto de absoluta incertidumbre”, afirmó.

Una posible estrategia de desgaste
En otro de los tramos más contundentes de su relato, Masriera planteó como apreciación personal que la prolongación del conflicto podría responder a una estrategia para agotar a los trabajadores. “El conflicto cada vez se agrava y pareciera —esto lo intuyo— que están especulando con el desgaste”, expresó.
La abogada explicó que sostener un reclamo durante un período prolongado resulta particularmente difícil para personas que no reciben sus salarios y que enfrentan la posibilidad de perder definitivamente sus empleos. “Las personas se cansan. Es muy difícil gestionar el conflicto en un contexto de extrema vulnerabilidad, donde no hay trabajo para la reinserción de todas las personas que quedaron o están próximas a quedarse sin empleo”, señaló.
Finalmente, Masriera insistió en que el personal no desarrolló medidas de obstrucción ni acciones perjudiciales contra la compañía. “Los trabajadores de Noetinger están reclamando lo que en derecho y en justicia les corresponde”, concluyó.
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Fotos: Nuevo Día







