Las primeras mujeres en la historia leonense

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Redacción Nuevo Día

19 septiembre, 2026

Cipriana Taborda de Hernández, Ana Estaurofila González Pesoa, Elmira Rodríguez de Echenique, Paulina Ribero de García Núñez y Claudina Rampini fueron algunas de las mujeres que dejaron huella en los primeros años de Leones.

Por Cristian Walter Celis.

Los estudios de Margarita Mollar, Marta Ghione de Fauro y Norma Moroni de Bastino sobre los orígenes de Leones no solo hablan de varones que dejaron sus huellas en las primeras instituciones locales, sino también de mujeres. Sin embargo, sus nombres están ausentes de las principales calles y poco se sabe de sus vidas y legados.

Un relevamiento entre los libros de historia local y trabajos de investigación del exMuseo Histórico Leonense Itinerante (MuHLI) permite identificar a algunas de esas protagonistas de fines del siglo XIX y principios del siglo XX.

Por lo general, eran integrantes de las primeras familias criollas y europeas que se establecieron en Leones, oriundas de pueblos vecinos o Italia. Sus actividades públicas se circunscribieron a los ámbitos religioso y educativo, principales áreas donde las mujeres podían influir por esos años, además del hogar.

“Tanto a fines del siglo XIX como en los inicios del XX, según testimonios orales, la mayoría de las mujeres salían de sus casas para acontecimientos como ir a misa, cuando el sacerdote de Marcos Juárez venía a la capilla de Leones. Llegaban en sulky, volanta o break junto a sus familias desde las colonias agrícolas ubicadas entre 5 y hasta 10 leguas. Venían cubiertas con guardapolvos o delantales para protegerse del polvo de los caminos de tierra y, recién cuando estaban llegando al pueblo, acondicionaban su atuendo para entrar a la iglesia”, afirmó Margarita Mollar en un artículo del MuHLI.

Leones a fines del siglo XIX. A la izquierda, vivienda de la familia Hernández con su capilla, frente a la Posta Los Leones (imagen retocada con IA). Gentileza Diego Ruffo.

Los libros cuentan que fue una mujer quien donó la mitad del terreno donde hoy se encuentra el templo parroquial, tras el permiso de su esposo, y que unos 20 años antes, hacia 1871, el rezo colectivo de ellas a la Virgen del Rosario permitió desviar un malón que venía hacia Leones. Desde entonces, cada octubre, la feligresía le rinde homenaje a la “patrona del pueblo” como muestra de agradecimiento.

En los archivos también aparecen los nombres de las maestras de las primeras escuelas. Generalmente, no eran oriundas de Leones, no contaban con título de magisterio y solían durar poco tiempo por la falta de cumplimiento con los salarios y el estado deplorable de las instalaciones donde enseñaban y se hospedaban, según investigaciones históricas. Las y los primeros maestros de origen local recién comenzaron a ejercer en la década de 1940.

Asimismo, en la historia local de inicios del siglo pasado se destacan abnegadas damas que se ocupaban de orar, limpiar, almidonar, bordar y dejar impecables altares, tapetes y cobertores, entre otros objetos y muebles de la parroquia.

Según Mollar, “en general, las mujeres no tenían participación social en ese tiempo, su mundo era el hogar. El ámbito religioso fue uno de los primeros en los que comenzaron a agruparse. El primer culto que tiene oradoras en Leones aparece en 1909 con el Apostolado de la Oración, donde algunas comienzan a participar tímidamente. Su presidenta era Andresa Iparraguire y su secretaria, Rosa Ré. También estaban María Serassio de Ferrero y Paulina Ribero de García Núñez”.

Detrás del velo de la historia

En vísperas del 145 aniversario de Leones, que se celebrará el próximo 24 de septiembre, un recorrido por los orígenes de la ciudad nos permite encontrarnos con las historias de algunas de las primeras mujeres que conformaron el poblado entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX:

  • Cipriana Taborda de Hernández: esposa de Santiago Hernández y madre de Diógenes, con quien se instaló en la década de 1870 en una de las primeras viviendas de Leones, tras llegar de Fraile Muerto (hoy Bell Ville). Su casa incluía una capilla, la primera del poblado, y estaba cerca de la Estación de Trenes, al frente de la posta, más precisamente en Colón y General Paz, donde estuvo el exhotel Roma. Hacia 1884, allí funcionó la primera casa de ramos generales y saladero de Leones. En 2018, sus restos fueron trasladados al cementerio local desde Bell Ville.
CiprianaTaborda de Hernández (imagen retocada con IA). Gentileza Diego Ruffo.
  • Ana Estaurofila González Pesoa: nuera de Cipriana Taborda y esposa de Diógenes Hernández, con quien se casó en 1879. Esta distinguida joven bellvillense llegó a Leones de la mano de la familia Hernández y se instaló en las propiedades ubicadas en la zona del ferrocarril, frente a la Posta Los Leones. En 1882, el obispo Fray Mamerto Esquiú le dedicó de puño y letra un libro de la Santísima Virgen María durante su visita al poblado, como agradecimiento por alojarlo en su casa.
Ana Estaurofila González Pesoa (imagen retocada con IA). Gentileza Diego Ruffo.

Las autoras de Nuestra parroquia afirman que Cipriana Taborda y su nuera Ana Estaurofila González Pesoa tuvieron una activa participación en la vida religiosa local. Junto a Leticia Minetti de Benvenuto, Magdalena Poquetino de Canale y Clotilde Martina de Igoillo, entre otras, se ocuparon de acondicionar a la primera imagen de bulto de la Virgen del Rosario que llegó a Leones desde España. Las mujeres le confeccionaron un vestido de color rosa claro al que complementaron con un manto celeste con bordes dorados, una mantilla de encaje y una corona dorada.

La imagen medía 50 centímetros de alto, tenía cabellos oscuros naturales y ojos color miel y estaba protegida por una burbuja de vidrio. Quedó entronizada en el altar mayor el 8 de diciembre de 1895, durante la bendición del templo, y hacia 1915 fue reemplazada por la escultura traída de Italia por el párroco Antonio Mosso, que aún se conserva. Nunca más se supo de la imagen de bulto a la que las damas de Leones le confeccionaron su ajuar.

Imagen de bulto de la Virgen del Rosario (generada con IA de forma ilustrativa). Gentileza Diego Ruffo.
  • Elmira Rodríguez de Echenique: donó la mitad del terreno donde el 27 de octubre de 1894 se inauguró la capilla de Nuestra Señora del Rosario, actual parroquia. Margarita Mollar, Marta Ghione de Fauro y Norma Moroni de Bastino cuentan que el trámite se hizo hacia 1891 tras la autorización de su esposo Pedro Echenique, uno de los notables de la época, aunque la propiedad era de ella. Por entonces, según la ley, para disponer de sus bienes las mujeres casadas necesitaban de la “venia marital”. La otra mitad del terreno fue donada por Juan Canale. En total, el predio mide 110 metros de frente por 119 de fondo.
  • Paulina Ribero de García Núñez: hija de colonos piamonteses establecidos en Leones, además de integrar la primera cofradía religiosa de mujeres –conocida como el Apostolado de la Oración (1909)- acompañó a su esposo Félix García Núñez en la creación de la Escuela San Luis Gonzaga, donde se formaron más de 120 estudiantes, en especial hijos e hijas de los primeros colonos.

En un trabajo publicado en 2020 por el MuHLI, su bisnieto Salvador García comentó que durante muchos años la institución funcionó en la casa-escuela del matrimonio, extendiéndose entre 1916 y 1942. Paulina y Félix se conocieron dando catequesis y tuvieron 8 hijos a quienes, según su bisnieta Perla García, la esposa del Maestro García acostumbraba bordarles servilletas con las iniciales de sus nombres para vestir la mesa familiar.

Perla también recordó que Paulina se ocupaba de cocinarles a los pupilos de la escuela. Ella no aparece en las fotografías junto al alumnado, pero fue uno de los pilares de ese desafío familiar que marcó la historia de la educación leonense.

Paulina Ribero (centro) junto al Maestro García e hijos. Gentileza Familia García. 
  • Claudina Rampini: fue una de las primeras docentes, que compartió esa tarea con otras referentes pioneras como las señoritas Pignochi; Angelina Ortiz de Villareal, directora de la Escuela Nacional Nº 304 (Comandante Luis Piedrabuena); Isabel Partridge; Anita Carusso y Ángela Ibazeta, primera directora de la Escuela Fiscal (Joaquín V. González), la más antigua de Leones.

Rampini tenía su propia escuela privada, una de las primeras del pueblo, donde impartía clases con la rigurosidad propia de principios del siglo XX. Por lo general, estas docentes no eran oriundas de Leones, pero sus nombres dejaron huella entre los primeros habitantes. Asimismo, la maestra aparece en los archivos de la Escuela Fiscal como parte del plantel docente de 1909.

Escuela Fiscal, 1909. A la derecha, Claudina Rampini, Isabel Partridge y Anita Carusso (imagen retocada con IA). Gentileza Escuela Joaquín V. González.

En el relevamiento para Nuevo Día también aparecen indicios de algunas militancias locales, mujeres del ámbito de la salud y de otras que acompañaron los orígenes del cooperativismo agrario en las primeras décadas del siglo pasado, cuyas historias aún siguen en proceso de estudio. 

Este artículo fue posible gracias a los aportes y asesoramiento histórico de Margarita Mollar y trabajos de investigación previos de integrantes del exMuhli (Marcos Ongini, Paola Simonini, Judith Rodríguez, Fernanda Passarelli y el autor). Agradecemos la colaboración de la familia García y de Diego Ruffo por las imágenes.

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