La institución educativa especial de Leones busca recuperar un proyecto histórico ligado a la formación laboral y solicita donaciones de materiales para poner nuevamente en funcionamiento el espacio.
El Establecimiento Educacional Especial “Pablo VI” de Leones impulsa la refuncionalización de su Vivero Escolar, un proyecto considerado troncal dentro de la identidad institucional y que forma parte de las propuestas de formación laboral para sus estudiantes. La iniciativa involucra a docentes, alumnos y cooperadora escolar, quienes además convocan a la comunidad a colaborar con materiales y aportes económicos para reacondicionar el espacio.
En diálogo con Nuevo Día, la directora Carolina Aimar, junto a la docente Florencia Castrillo y los estudiantes Lautaro Acuña y Esteban Toedtli, explicaron el alcance educativo y social que tiene el vivero dentro de la escuela.
Un proyecto ligado a la identidad de la escuela
“La idea del proyecto forma parte de la identidad de la escuela, porque hace mucho tiempo que se trabaja con el vivero”, expresó Aimar. Según detalló, el trabajo no se limita únicamente a contenidos vinculados a ciencias naturales, sino que integra distintas áreas pedagógicas y formativas.
“Se trabaja ciudadanía y participación, formación laboral, matemáticas, formación para la vida y el trabajo y también emprendedurismo”, indicó la directora. Además, explicó que el proyecto contempla actividades integradas y salidas educativas. Los estudiantes visitan otros viveros, elaboran hummus y desarrollan experiencias vinculadas a la comercialización de productos.
Formación laboral y nuevas oportunidades
Uno de los ejes centrales de la propuesta está vinculado a las nuevas resoluciones de la modalidad educativa especial, que incorporan 10 horas semanales destinadas específicamente a formación laboral.
Aimar explicó que desde el año pasado existe la posibilidad de certificar capacitaciones a través del INET, el Instituto Nacional de Educación Tecnológica, permitiendo que los estudiantes puedan acceder a herramientas concretas para su futuro laboral. “Poder resurgir el vivero es muy importante porque ellos podrían salir el día de mañana con una certificación en auxiliar de viverismo”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó que el objetivo es seguir avanzando en propuestas que fortalezcan la autonomía y la inserción laboral de los jóvenes una vez finalizada su trayectoria educativa.
Pedido de colaboración a la comunidad
Para avanzar con la recuperación del vivero, la institución necesita distintos materiales, entre ellos chapas transparentes, caños y nylon para reacondicionar la estructura.
“Las personas que quieran colaborar pueden comunicarse o acercarse directamente a la escuela. También hay un flyer con un CBU a nombre de la institución para quienes deseen realizar una donación”, señaló la directora.
Desde la escuela recordaron que el establecimiento permanece abierto de lunes a viernes, de 8 a 12 horas, y destacaron la importancia de que la comunidad pueda conocer el trabajo cotidiano que se realiza dentro de la modalidad especial. “A veces queda la sensación de que los chicos vienen a jugar y realmente no es así. Hay toda una malla curricular y somos escuela igual que cualquier otra institución”, concluyó Aimar.
La recuperación del Vivero Escolar busca no sólo fortalecer un proyecto histórico de la Pablo VI, sino también generar nuevas oportunidades de aprendizaje, participación e inclusión para sus estudiantes.
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Foto y vídeo: Nuevo Día




