El atleta comentó sobre los desafíos de este deporte y las características de su entrenamiento. Tras correr 100 millas en el sur argentino, este año quiere federarse.
De Leones a Mina Clavero. De Mina Clavero a San Martín de los Andes. Del sur argentino a todo el país, y mucho más. Paso a paso, Gustavo Ferreyra (43) va consolidándose en el trail running (ultramaratón de montaña) gracias a un duro trabajo de entrenamiento, buena alimentación y perseverancia.
“Para mí, el trail es dedicación, esfuerzo, disciplina. Es tratar de conocer a tu cuerpo mientras disfrutás de la naturaleza, de las montañas”, describió el corredor. Gustavo comenzó en este deporte hace una década, impulsado por su primo Leandro Pratti, quien también corre. Su primera carrera fueron 15 kilómetros (15k) en Mina Clavero.
Arrancar desde 0 le exigió entrenar muchísimo, pero desde allí no paró nunca: 21k, 38k, 55k, 60k y los 83k y 120k de la Ultra Trail Amanecer Comechingón (UTACCH), en Villa Yacanto. El pasado 10 de abril se sumó a una de las máximas pruebas en el sur argentino. “Todos los años corro 2 ó 3 carreras, según el bolsillo”, comentó entre risas.
A semanas de haber participado en las 100 Millas de la Patagonia (Patagonia run), una de las competencias de ultratrail más desafiantes de Sudamérica, el leonense le contó a Nuevo Día sobre su experiencia en San Martín de los Andes y anticipó sus planes para 2026. Uno sus principales objetivos es federarse para continuar creciendo en este deporte.

Del campo a las montañas
Cada semana, Gustavo Ferreyra entrena duro y, para eso, no le alcanza sólo con ir al gimnasio. “Yo corro en Leones y, la mayoría de las veces, lo hago solo. Mi entrenamiento implica entre 140 y 160 kilómetros por semana”, contó. Y agregó: “Generalmente, corro 4 días a la semana y 2 días voy al gimnasio. Además, una vez al mes, viajo a las sierras a entrenar desnivel, lo que tomo como una carrera”.
En esos entrenamientos serranos lleva geles y los alimentos que, generalmente, utiliza en las competencias para ir acostumbrando al cuerpo.

En toda esa preparación no está solo, hay un equipo de especialistas que lo asesoran y lo acompañan día a día. Mariano González es su entrenador y le ayuda a planificar las carreras. En el Gimnasio 360, Bety García le prepara planes para mejorar su fuerza y, en cuanto a la alimentación, Morena Oviedo lo asesora como nutricionista.
Semanas atrás, todo este grupo tuvo un rol clave para que Gustavo lograra superar los desafíos de la naturaleza patagónica. La planificación de cada especialista resultó clave.
“Las 100 millas fueron algo muy duro, muy largo. Hubo mucho cansancio. Correr 100 millas ó 100 y 120 kilómetros te lleva al límite. Son distancias muy largas, por lo que tenés que planificar todo muy detallado para poder llegar y ellos, realmente, me prepararon muy bien”, aseguró el deportista.

Desafío patagónico
Las 100 Millas de la Patagonia constituyen uno de los máximos desafíos del ultratrail latinoamericano debido a la extensión de su recorrido y las dificultades que presenta el terreno para llegar a la meta. A lo largo de 160,3 kilómetros, los corredores se ponen a prueba rodeados de la atractiva geografía del sur argentino.
El pasado 10 de abril, la largada fue desde el Regimiento de Caballería de Exploración de Montaña 4, en San Martín de los Andes (Neuquén), y contó con la participación de atletas de distintos puntos del país y del exterior, entre ellos Gustavo Ferreyra.

“Fue una experiencia inolvidable. Unos paisajes increíbles. Una organización impresionante. No faltó nada. Y además, el apoyo de mi familia y amigos fue fundamental. Algunos viajaron a San Martín de los Andes. Mis hijas están siempre conmigo, mi nieta. Todos me apoyan para que siga adelante, así que uno también corre por ellos”, aseguró el deportista.
Gustavo comentó que, durante la planificación de la carrera junto a su equipo, calculó un tiempo entre 27 y 30 horas. Todos trabajaron detrás de ese objetivo. “Las carreras que hice -de 100 a 120 kilómetros o esta de 100 millas- implican distancias muy largas, por lo que hay que prepararse muchísimo. No solo corriendo o entrenando, sino también con la comida. La alimentación, la cabeza… todo se entrena”, describió.

A nivel deportivo, ¿qué te dejó lograr semejante desafío?
GF: Llegar a la meta fue un orgullo enorme, una emoción increíble. Algo que no te puedo explicar. En segundos, se te pasan todas las cosas que tuviste que superar para llegar ahí. Realmente, fue algo impresionante.
¿Qué carrera tenés en agenda para lo que resta del año?
GF: Más que pensar en una próxima carrera, quiero dar otro paso importante en este hermoso deporte: voy a ver si puedo federarme. Sé que todo me cuesta mucho, lleva tiempo, mucho esfuerzo y sacrificio. Yo soy amateur, todo sale de un bolsillo, entonces cuesta muchísimo, pero voy a seguir, paso a paso, con mucha constancia.
¿Ese es tu objetivo para 2026?
GF: Sí, voy a tratar de federarme y competir un poquito más fuerte con los de mi edad, con mi categoría. Creo que puedo ir mejorando un poco más y sumando experiencia día a día.
Sé que el camino en el trail no es para nada fácil, pero con sacrificio y trabajo duro, como vine haciendo hasta ahora, se pueden lograr muchas cosas. Siempre acompañado de mi familia, una parte fundamental en este camino.

Fotografías: María Alejandra Gallo (Nuevo Día). Gustavo Ferreyra.






