A semanas de estrenar Siervas, y mientras prepara el reestreno de Las tres hermanas, la destacada actriz repasó su carrera y analizó el teatro independiente cordobés.
| Por Cristian Walter Celis
Su vocación por la actuación comenzó desde muy chica, mirando e inventando novelas, los programas de Antonio Gasalla y los unitarios de televisión, cuando aún se hablaba de ratings en vez de likes. En la secundaria, las clases de literatura de María Isabel Fruttero y de “Lucy” Pelizzari, sus 2 profes favoritas, le ayudaron a seguir construyendo esa actriz que hoy destaca en las pantallas y en las salas de teatro independiente de Córdoba.
“Con María Isabel, yo hacía un taller literario que daba en su casa, en horario extraescolar. Ahí ella descubrió que a mí me gustaba mucho el teatro”, recordó Alicia Vissani (48). En esos años, convencer en Leones sobre los atractivos de la actuación no fue una tarea fácil, pero se impuso la pasión por las tablas.
“Empezamos con un taller de teatro en la ESCBA, fuera del horario escolar. Éramos repoquitos, y aún así seguimos. Cada vez más gente dejaba de ir, hasta que en un momento terminé sola. Recuerdo que hice un unipersonal para el Día del Maestro, un largo monólogo muy divertido”, contó la actriz y docente.
De esos primeros años hasta la actualidad pasó mucho tiempo: se corrieron cientos de telones, se multiplicaron los aplausos, llegaron los títulos universitarios y esa niña que construía personajes en soledad en Leones logró convertirse en una actriz con trayectoria dentro de la agenda cultural cordobesa.
Tras egresar de la Escuela Roberto Arlt de la Universidad Provincial de Córdoba (UPC), en la actualidad, Alicia Vissani da clases y talleres de actuación mientras sigue produciendo y estrenando obras junto a un grupo de reconocidos actores y directores.
En los últimos años, también participó de producciones audiovisuales, además de teatro. Películas y series como Lxs desobedientes (2022),deNadir Medina (Mubi y CineAr); Los inoportunos (2022), de Ismael Zgaib (Flow); Instrucciones para flotar un muerto (2018), dirigida por Nadir Medina (CineAr); y El gen de Genaro (2016), de Juan Falco (YouTube). “Pronto, también se estrenará el cortometraje El arado, de Matías Racca, un realizador marcosjuarense radicado en Córdoba capital”, describió la actriz.
Más allá de sus primeros pasos en Leones, entre unipersonales y talleres literarios, Alicia analizó la realidad del teatro cordobés y del sudeste, comentó sobre las obras que viene realizando y dejó algunas pautas para quienes quieren seguir el camino de la actuación.

La vida como escenario
La vocación de Alicia Vissani por la actuación no sólo encuentra lugar en las salas. La leonense es actriz 24/7, incluso en las reuniones familiares, donde comparte esa pasión con su sobrina Antonia, quien también estudia teatro. “Me gusta hacer reír incluso debajo del escenario. Me gusta hacer sentir bien a la gente”, le confesó a Nuevo Día.
La actriz está todo el tiempo pensando en eso, atenta a qué chiste puedo sacar de ciertas situaciones. “En mi familia, siempre fui la que hacía reír, la que se disfrazaba en cumpleaños y eventos. Ahora ya no me disfrazo, pero soy la que hace reír a mis sobrinos. Vengo de una familia muy marcada por el chiste, el humor ácido, la ironía. Me acuerdo que en los viajes largos me hacían hacer personajes”, comentó.
Con o sin maquillaje, montada en un supervestuario o con apenas una peluca, libreto en mano o bajo pura improvisación, Alicia le pone el cuerpo a las historias, incluso cuando el guión le despierta dudas. “Me gusta tanto actuar que, en algunas ocasiones, me resulta difícil decir que no, incluso cuando los personajes no son los que me hubiera interesado hacer. Pero, bueno, me lo propongo como un desafío. A veces, me arrepiento y digo “¡¿Para qué me metí en esto?! Pero todo sirve, todo suma”, aseguró.
Recién hablabas del humor, ¿qué tipo de obras te gusta hacer y por qué?
AV: A mí me gusta más la comedia. Y si bien ya no creo en las categorías -en que haya solo comedia, solo drama o lo que fuera- sí me gusta divertir. Me gusta hacer reír.
Además, no creo que la comedia sea lo único que te entretenga, creo que en eso hay que hacer una diferencia porque, muchas veces, hay una confusión. A mí me gusta cuando veo a la gente divertirse, y desde hace unos años me di cuenta que lo que más funciona es la amplitud en el registro de un personaje, de la actuación. Al personaje le pasan mil cosas, como a todas las personas. Nadie es 100% divertido ni 100% dramático, entonces intento que vaya hacia eso, que pueda hacer reír, emocionar, llorar.
¿Con qué obras estás actualmente?
AV: Acabo de estrenar una obra en abril que se llama Siervas. Se trata de un texto de Ricardo Ryser, un dramaturgo cordobés, y la dirección es de Guillermo Baldo. Somos 3 actrices: Eva Bianco, Ana Ruiz y yo.
¿Y de qué trata?
AV: Son 3 personajes de 3 obras clásicas: La Poncia, de La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca; The Nurse o La Nodriza, la niñera de Romeo y Julieta, de William Shakespeare; y Trophos, la esclava en Medea, de Eurípides.
Se trata de 3 personajes que no tuvieron mucha incidencia en las historias de esas obras. Es decir, no lograron el protagónico que les hubiera gustado, que se merecían, por lo que ahora quedaron encerradas en un teatro y se cobran venganza: tienen su protagónico y se inventan un nuevo final para ellas, lo eligen. Es muy divertido porque hay mucho juego teatral.
Por otro lado, estamos por reponer El alma es una sábana blanca, sobre el texto Las primas, de Aurora Venturini, que se estrenó en 2024.

Por estos días, Alicia también se encuentra ensayando para reestrenar, probablemente en octubre, Las tres hermanas, del dramaturgo ruso Antón Chéjov. Estrenada en 2013, este clásico fue reversionado por el director cordobés David Piccotto con producción de Rey Marciali Producciones. En su momento, la crítica la consideró “una joya de la escena cordobesa”.
“La obra estuvo durante 13 años en escena, nos fue muy bien. Hicimos muchas giras, fuimos a muchísimos festivales y, entre esas giras, también estuvimos en el Teatro de la Sociedad Italiana de Leones, una hermosa función”, recordó la leonense.
Con tanta experiencia, ¿cómo ves hoy al teatro independiente cordobés?
AV: Córdoba es uno de los lugares del interior con mayor producción y de mejor calidad, al igual que Rosario, Mendoza, Tucumán… son centros muy reconocidos. Incluso, creo que muchas propuestas de Córdoba superan ampliamente a otras de Buenos Aires. Siempre está esa comparación, es histórica.
En Córdoba hay mucha búsqueda, mucha investigación, muchas apuestas. Por ejemplo, hace un tiempo que se están produciendo musicales, algo que era poco explorado, porque no existen muchas escuelas ni una carrera orientada hacia eso, así que es un género que está creciendo. Por otra parte, lleva una gran inversión, tal vez eso también influye.
Hay producciones muy buenas y Córdoba ha crecido muchísimo, lo que pasa es que en este momento también se complica sostener ese tipo de obras porque ya no hay tantos aportes del Instituto Nacional del Teatro (INT) ni financiamiento del INCAA.

¿Y en el caso del sudeste, de donde sos oriunda?
AV: Bueno, no sé si soy la más autorizada para hablar de eso porque no estoy tan actualizada al respecto y no vivo ahí, pero sé que ha crecido muchísimo. De hecho, el Centro Cultural Municipal tiene una gran oferta de talleres culturales de mucha calidad y de gran convocatoria. Está el elenco de teatro municipal, que surgió desde un taller. He visto un par de producciones muy bien logradas.
Me parece que es fundamental que en ciudades del interior haya propuestas, talleres, movimiento, producciones para ver, que hablen de la historia y de lo identitario de cada ciudad, de cada lugar. Y si eso no abunda, también estaría buenísimo que puedan recibir propuestas de Córdoba, Rosario, Buenos Aires. Es decir, que exista la posibilidad de que la gente vea teatro. Eso me parece fundamental, porque el teatro es vital, como cualquier expresión artística.
En un momento donde lo cultural está siendo tan bastardeado por parte de un sector de la sociedad, y sobre todo por el Gobierno, que no apoya las políticas culturales nacionales y menos las locales, que eso siga existiendo es necesario, y más aún teniendo en cuenta que estamos en una época donde abundan las pantallas.
Actúo, luego existo
Alicia Vissani no duda ni un instante al momento de definir su profesión: actriz. Menos de 10 letras le alcanzan para sintetizar años y años de estudio, dedicación y trabajo. Y eso, incluso, lo deja en claro en su perfil de las redes sociales.
En tu Instagram, dice “Actúo, luego existo”. ¿Qué quiere decir?
AV: Es una frase que me gusta, me divierte el juego de palabras parafraseando al “Pienso, luego existo”. Actuar para mí es el aire, es vital. Entonces, se trata de actuar y después, lo que sea. A su vez, es como el leitmotiv de la actuación, que implica más hacer y menos pensar, es como poner el cuerpo en acción… sobre todo es acción y movimiento.

Recién repasabas las obras en las que actuaste, ¿cuál te dejó más huellas como actriz?
AV: Sin duda, la que me marcó fue Las tres hermanas, de Chéjov. El año pasado, incluso, viajamos al Festival de Teatro de Rafaela con esa obra, un festival santafesino muy importante que se hace para el teatro independiente.
¿En qué consiste Las tres hermanas?
AV: Es una obra multimedia, una de las primeras producciones de ese tipo en Córdoba. Este clásico relata la vida de tres hermanas que quedan en la casa de sus padres fallecidos. Chéjov habla de la decadencia de la aristocracia, de la burguesía, y cómo ellas tienen que sostenerse en esa casa.
En la versión que hicimos, fuimos contando la historia a través del avance de los recursos en el cine, nosotros le llamamos un “film teatral”. Actuábamos detrás de una pantalla con un vual transparente, entonces, cuando la gente se sentaba veía una proyección de nosotros actuando.
La primera escena era cine mudo; el segundo acto mostraba la aparición del doblaje; la tercera, era del doblaje a otros idiomas, por lo que hablábamos en distintos idiomas y en la cuarta aparecía el color en el cine. Todo muy divertido. Fuimos aggiornando los gags, los chistes, los distintos momentos.
En 2023, hicimos un reestreno para celebrar los 10 años y en ese momento nos preguntábamos qué recepción iba a tener esto en el público después de tantos cambios tecnológicos, pero fue un éxito de nuevo.
Es una obra que nos dio muchísimas satisfacciones, sobre todo por la energía grupal de los que la producen, con quienes hoy ya somos amigos. Se trata de gente muy buena, talentosa, y nos llevamos muy bien, por eso estamos produciendo un nuevo trabajo.

Leones, el telón que nunca se cierra
Más allá de tener su agenda laboral en Córdoba, cada vez que puede, Alicia Vissani aprovecha para presentarse en su ciudad natal con diferentes obras. Algunas, como El amor en tiempos de Leones (2021), incluso tienen al “pago” como protagonista del guión creado por el grupo Los melodramáticos de Córdoba.
¿Qué recuerdos te quedaron de tu presentación en Leones con esa obra?
AV: Esa obra surgió en 2021, casi terminándose la pandemia. Podíamos volver a reunirnos con todos los cuidados y protocolos, así que nos juntamos con David Piccotto y Julieta Daga, 2 actores cordobeses muy talentosos y de proyección nacional. Por entonces, había uno de los primeros subsidios postpandemia de la Provincia, así que presentamos un proyecto de un tema que veníamos investigando, una inquietud de Julieta, quien también es directora.
Empezamos a pensar dónde situar a esa especie de telenovela con algo de tradición, cómo recuperar un poco la historia de nuestros antepasados. Los 3 tenemos raíces italianas: la familia de Julieta, por ejemplo, viene de Marcos Juárez. Y así surgió la idea de hacerlo en Leones, porque también hablábamos de la historia del tren, de los ferrocarriles, de los inmigrantes.
La trama trata de un triángulo amoroso -una historia muy melodramática, muy de novela- y de un personaje que vivía en Leones porque se había tenido que escapar de la ciudad de Córdoba.
El personaje de Julieta (Lucía) había tenido una historia con el personaje de David (Oscar), ellos eran muy amigos desde chicos. Lucía queda embarazada de Oscar y escapa al interior por la vergüenza, se va a vivir a Leones. Mi personaje –Raquel, que era la mala de la novela, algo que me encanta y divierte muchísimo- se casa con Oscar. Ellos viajan a Rosario y el tren se rompe en Leones. Ahí surge este encuentro en un bar que Lucía atiende con el hijo de Oscar… bueno, un novelón muy divertido.
La Dirección de Cultura de la Municipalidad de Leones nos dio el aporte necesario para poder viajar y presentar la obra a fines de 2021 en la zona del ferrocarril, un espacio hermoso donde pudimos hacer proyecciones porque también era una obra multimedia. Realizamos una única presentación pero nos fue muy bien.
Al inicio contabas que en ese taller de la ESCBA terminaste vos sola, pero esa perseverancia, con el correr del tiempo, te permitió formarte y protagonizar obras emblemáticas del teatro independiente. ¿Qué les dirías a jóvenes de tu ciudad natal interesados en este mundo de la cultura, y en particular del teatro?
AV: Primero, les recomiendo formarse en lo académico, ya sea en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba, que tiene excelente nivel, o en la Escuela de Teatro Roberto Arlt, donde estudié, que es de la UPC. También está el Seminario de Teatro Jolie Libois, el organismo de formación actoral de la Agencia Córdoba Cultura que funciona en el Teatro Real, un espacio emblemático de la ciudad. Cada uno tiene orientaciones distintas: uno es licenciatura, otro es licenciatura provincial y el otro se trata de un seminario que otorga el título de actor o actriz.
Siempre está esa fantasía de irse a Buenos Aires directo, que no deja de ser hermoso, pero primero está bueno el paso por Córdoba o Rosario, porque eso te entrena, te prepara y te conecta con gente que tiene tus mismos intereses e inquietudes, con las que podés producir e intercambiar.
Es maravillosa esa etapa -o al menos yo la viví así- en que producís, te “fogueás” a través de trabajos prácticos y abrís tu cabeza con la investigación, con el estudio de la historia del teatro y de las artes.
Además, Córdoba y Rosario son ciudades más pequeñas que no tienen la “monstruosidad” de Buenos Aires, donde la competencia es furiosa, así que me parece ideal cuando recién salís de la secundaria y no estás todavía muy preparado o preparada para esa realidad.
De hecho, mi sobrina Antonia Vissani, que es muy talentosa, está muy feliz con la experiencia de estudiar en la UNC. Si bien le interesa viajar a Buenos Aires, ella tomó esto que siempre digo: primero crecer, producir, construir, inventar con compañeros y compañeras con los que estás en la misma, en Córdoba o Rosario.
Así vas teniendo un grupo de teatro, vas creciendo de a poco para, si te interesa, dar ese salto. Y si no, insisto, quedarte en ciudades más pequeñas como Córdoba, donde hay una producción cultural de excelente calidad.
¿Ya actuaron con Antonia juntas, en alguna obra?
AV: No, todavía no, pero seguramente será pronto. ¡Es un deseo que compartimos!
Fotografías: Alicia Vissani.






