El gerente de ACA Córdoba analizó el rol del cooperativismo para el desarrollo del país e invitó a la juventud leonense a sumarse a este sector.
Por Cristian Walter Celis
“El cooperativismo no solo es una filosofía social, sino también una herramienta económica extremadamente poderosa”, reflexionó Leandro Novo (37), gerente de la sucursal Córdoba de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA).
El leonense comenzó su carrera profesional en el sector cooperativo hace 15 años. En 2011, se desempeñó en el área financiera del ACA Córdoba y entre 2021 y 2025 estuvo a cargo de la Gerencia de Finanzas de ACA Buenos Aires, una experiencia que le permitió “comprender en profundidad la dimensión y complejidad del negocio cooperativo a escala nacional”, según le contó a Nuevo Día.
Desde inicios de 2025, ocupa la gerencia de ACA Córdoba. “En la actualidad, mi responsabilidad consiste en acompañar el desarrollo comercial, financiero e institucional de las cooperativas de la región, trabajando junto a ellas para potenciar sus capacidades, mejorar su competitividad y generar nuevas oportunidades de crecimiento”, describió.
En ese sentido, una parte importante de su trabajo como gerente consiste “en construir puentes entre las necesidades de los productores, las cooperativas y las distintas herramientas que ofrece ACA para fortalecer toda la red”. Desde ese rol, este año Novo buscará que las cooperativas asociadas sean cada vez más sólidas y profesionales y estén mejor preparadas para enfrentar los desafíos futuros.
“Estamos trabajando en iniciativas orientadas a mejorar la competitividad, profundizar la integración comercial y acompañar los procesos de transformación que muchas cooperativas están llevando adelante”, dijo.
Y agregó: “También buscamos seguir acercando herramientas financieras, comerciales y tecnológicas que permitan generar más valor para los productores y para las comunidades donde las cooperativas desarrollan su actividad”.
En esta nota, Novo repasó sus inicios profesionales, describió los aportes de las cooperativas al desarrollo económico y se detuvo en un aspecto clave para quienes forman parte del sector: el rol de la juventud para seguir impulsando el cooperativismo en Argentina.

Espíritu cooperativo
Cada día, quienes circulan por el bulevar Colón de Leones son testigos de uno de los monumentos históricos más importantes del cooperativismo agrario argentino: el primer silo y elevador de campaña. Inaugurada el 13 de julio de 1930 por la Unión Agrícola de Leones, esta estructura fue la primera en su tipo dentro de ACA.
A inicios del siglo XX, el acopio de cereales era un tema clave para los productores. Si bien existían silos en ciudades como Rosario, éstos pertenecían a empresas extranjeras. El cereal cosechado se almacenaba en bolsas de arpillera, por lo que los colonos debían vender su cosecha en poco tiempo a las exportadoras porque no tenían dónde guardarla.
Los silos de Leones permitieron que los productores del interior dispusieran de elevadores de campaña surgidos de la solidaridad y de la unidad entre los colonos. Ese espíritu cooperativo trascendió durante generaciones.
Leones es una de las cunas del cooperativismo agrario ¿Cuándo surgió su interés por este modelo socioeconómico y por qué?
LN: Mi vínculo con el cooperativismo comenzó mucho antes de mi vida profesional. Crecí en Leones, una comunidad profundamente marcada por los valores cooperativos, donde el esfuerzo colectivo forma parte de la identidad local.
¿Quiénes influyeron para que orientara su profesión al cooperativismo?
LN: Tuve la influencia de mi familia y especialmente de mi abuelo Anolfo, quien fue consejero de la Cooperativa de Inriville. Desde chico escuché conversaciones relacionadas con la producción, el trabajo conjunto y la importancia de construir instituciones que trasciendan a las personas.
Además, participé en experiencias de cooperativismo escolar durante mi formación, lo que me permitió entender que una cooperativa no es solamente una empresa. Es una organización donde las personas se unen para resolver problemas comunes y generar oportunidades que, individualmente, serían mucho más difíciles de alcanzar.

El cooperativismo prioriza el bienestar colectivo y la ayuda mutua por encima de la búsqueda del lucro individual. En un mundo donde, según expertos, hoy la sociedad está más individualista, ¿de qué modo se impulsa esa manera alternativa de relacionarse en términos financieros o económicos?
LN: Creo que el cooperativismo no plantea una contradicción con el desarrollo individual, lo que propone es que el crecimiento personal sea compatible con el crecimiento de la comunidad.
Hoy vivimos en una sociedad donde muchas veces se premian los resultados inmediatos. El cooperativismo, en cambio, trabaja con una lógica de construcción de largo plazo, confianza y generación de valor compartido.
Cuando productores, empresas o personas se organizan colectivamente, pueden acceder a financiamiento, tecnología, capacitación y mercados que quizás de manera individual serían inaccesibles.
Por eso, considero que el cooperativismo sigue siendo absolutamente vigente. No representa una alternativa al desarrollo económico sino una forma distinta de alcanzarlo.
Economía, finanzas y cooperativismo
Leandro Novo es licenciado en Administración con posgrado en Finanzas y Gestión Empresaria. Tal como él aseguró, su trayectoria le permitió comprender la relevancia que el cooperativismo representa en el desarrollo del país. Se trata de “una herramienta económica extremadamente poderosa”, según definió.
¿En qué se diferencia un enfoque financiero basado en el cooperativismo del sistema tradicional?
LN: La principal diferencia está en el propósito. El sistema financiero tradicional busca maximizar la rentabilidad del capital invertido. El cooperativismo también necesita ser eficiente y rentable, pero persigue un objetivo más amplio: generar valor para sus asociados y para la comunidad.
Eso implica que muchas decisiones financieras no se analizan únicamente desde la rentabilidad inmediata, sino también desde el impacto productivo, social e institucional que generan.
Una cooperativa sana financieramente no busca solo obtener un mejor resultado económico, sino fortalecer la capacidad productiva de sus asociados y contribuir al desarrollo de su región.
Por supuesto, esto exige disciplina financiera, profesionalización y gestión eficiente. Los valores cooperativos no reemplazan a una buena administración, la complementan.

A partir de estas ideas, ¿qué aportes podría hacerle este enfoque a la Argentina para superar su crisis económica?
LN: Argentina necesita recuperar confianza, previsibilidad y capacidad de inversión.El cooperativismo tiene mucho para aportar porque está basado precisamente en esos conceptos: confianza, arraigo territorial y visión de largo plazo.
Las cooperativas generan empleo, agregan valor en origen, distribuyen oportunidades y ayudan a que la riqueza producida permanezca en las economías regionales.
No creo que el cooperativismo sea la única solución para los desafíos del país, pero sí estoy convencido de que puede ser una parte importante de la respuesta, especialmente en el interior productivo argentino.
Los cambios incorporados por el Gobierno nacional en la economía, ¿favorecieron a las cooperativas o complicaron su desempeño?
LN: Toda transformación económica genera desafíos y oportunidades. Las cooperativas han tenido que adaptarse a un contexto de cambios muy profundos y veloces, tanto en variables financieras como comerciales.
Más allá de las posiciones ideológicas, creo que el desafío principal consiste en lograr estabilidad macroeconómica y reglas claras que permitan planificar e invertir.
Históricamente, las cooperativas han demostrado una enorme capacidad de adaptación y lo han hecho durante distintas crisis económicas, políticas y climáticas. Por eso, considero que podrán seguir desempeñando un papel relevante en este nuevo escenario, siempre que exista previsibilidad y condiciones para producir e invertir.
Cooperativismo y nuevas generaciones
Según Leandro Novo, “es fundamental que los jóvenes conozcan que existen modelos empresariales distintos, donde la participación, la solidaridad y la construcción colectiva también pueden generar desarrollo económico”.
Para eso, resulta clave que se difundan las ventajas del cooperativismo, especialmente en localidades donde este sector logró un fuerte impulso a lo largo de las décadas.
Retomando la conversación sobre Leones, ¿considera que se promueve el cooperativismo en las escuelas?
LN: Creo que Leones tiene una enorme fortaleza porque el cooperativismo forma parte de su historia y de su identidad. Sin embargo, siempre hay espacio para hacer más.
Las escuelas cumplen un rol central en ese proceso porque permiten acercar estos valores de una manera práctica y concreta. Invertir en educación cooperativa es invertir en futuros dirigentes, emprendedores y ciudadanos comprometidos con sus comunidades.

Generalmente, cerramos esta sección con una recomendación a la juventud local por parte del referente entrevistado. ¿Cuál es su mensaje para este sector y, en especial, paras integrantes de ACA Jóvenes Leones?
LN: Les diría que se involucren. Las cooperativas necesitan jóvenes con ideas, formación, espíritu innovador y vocación de liderazgo. El mundo está cambiando muy rápido y las nuevas generaciones tienen mucho para aportar en tecnología, negocios, sostenibilidad y nuevas formas de gestión.
Asimismo, les diría que valoren la historia y el legado recibido. Las cooperativas que hoy conocemos fueron construidas por personas que soñaron en grande y que entendieron que trabajando juntos podían lograr mucho más. La responsabilidad de las nuevas generaciones es tomar esa posta, actualizarla y proyectarla hacia el futuro.
El cooperativismo no es solamente una historia de lo que fuimos. Es, sobre todo, una herramienta para construir lo que queremos ser.
Fotografías: Leandro Novo / ACA Córdoba.






